Milei y Massa: ¿El inesperado secreto que podría cambiarlo todo en la Argentina? ¡No te lo pierdas!

Un fantasma recorre los pasillos del poder en Argentina, y cada vez toma más forma. Ayer, la renuncia de Marco Lavagna como responsable del Indec reavivó las versiones sobre Sergio Massa, quien sigue influyendo con eficiencia sobre la estructura de poder argentino, incluso en la gestión de Javier Milei.

El gobierno, como decía el brasileño Fernando Henrique Cardoso, es una cuestión de explicar. Milei ha añadido su propio giro a este principio, dividiendo su narrativa en amigos y enemigos, un método que ya ha demostrado su eficacia el kirchnerismo. Con el potencial de Cristina Kirchner debilitado como antagonista, figuras como Chiqui Tapia y Paolo Rocca, el líder del Grupo Techint, se perfilan como los enemigos ideales en la visión libertaria de Milei. Ambos se presentan como rivales estratégicos en torno al orden macroeconómico y social del país, mientras que sobre ellos se cierne la ominosa sombra de Massa.

Sin embargo, Milei aún no ha colocado a Massa en el mismo plano que a sus otros adversarios. Esta falta de atención plantea dos preguntas cruciales sobre su gestión: ¿por qué no se enfrenta a Massa, y qué papel juega el régimen de Tierra del Fuego en esta dinámica? La reciente salida de Lavagna del Indec, atribuida a su vínculo político con Massa, sugiere que el exministro de Economía sigue siendo una figura relevante, aunque sea solo como una sospecha en el aire.

El conflicto entre Milei y Rocca, que se centra en un debate estructural sobre proteccionismo versus libre mercado, también resalta el creciente papel de Massa. En diciembre, su nombre volvió a surgir en el caso de Tapia cuando la justicia comenzó a investigar a Javier Faroni, un productor teatral que ingresó a la política a través de Massa y cuya relación ha generado dudas sobre la influencia de Massa en el negocio de la AFA.

La semana pasada, el enfrentamiento entre Milei y Rocca reavivó debates sobre conservación social y la economía cerrada que Massa representa. Rocca, en un evento de Propymes, había elogiado a Massa en diciembre de 2022, pidiendo un aplauso en reconocimiento a su esfuerzo como ministro. Sin embargo, un año después, Rocca se autocriticó y expresó su apoyo a "el reset" de Milei, alertando sobre los riesgos de esta transformación sin consenso social.

Además, la sombra de Massa se extiende a las investigaciones judiciales que conectan la causa de la AFA con las irregularidades durante su gestión en el Banco Central. Esto incluye el presunto sistema de coimas relacionado con las SIRA para acceder al "dólar barato" en medio del cepo cambiario, evidenciando una trama de corrupción que ha comenzado a ser investigada con mayor seriedad.

Milei ha logrado articular una narrativa contra la corrupción que involucra a Massa, alineando su discurso con la idea de un capitalismo de amigos y mafias. La figura de Massa, por tanto, se convierte en un símbolo del problema que Milei busca solucionar mediante su política de austeridad y libertad económica. Ayer, la renuncia de Lavagna también recordó la fragilidad de los datos del Indec y la politicización de la estadística, una herencia del kirchnerismo que Milei se esfuerza por distanciar.

En el contexto actual, el debate sobre la metodología de cálculo del IPC y su postergación genera tensiones políticas, con el kirchnerismo acusando al gobierno de manipular las estadísticas. La intervención anterior del Indec por Guillermo Moreno ha dejado una herencia de desconfianza que aún persiste en la opinión pública. El impacto de la decisión de postergar el nuevo IPC es, en gran medida, político, ya que este indicador es fundamental para mantener el apoyo al gobierno y la paz social.

En conclusión, el legado de Massa en la política argentina se presenta como un desafío para Milei, quien debe navegar las complejidades de una red de relaciones y acusaciones que podrían definir su administración. La sombra de Massa, aunque no siempre visible, sigue presente en cada rincón de la política argentina, reflejando un legado de corrupción y complicidad que Milei busca erradicar mediante su enfoque radical.

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