¡Descubre cómo la ciberseguridad puede salvar a España de un ataque inminente! ¿Estás preparado?

Vivimos en una época en la que el conflicto es una amenaza constante. Un reciente informe del Foro de Davos sobre los Riesgos Globales del 2026 destaca que la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social ocupan los primeros tres puestos en su ranking. En este contexto, la defensa ya no se puede entender únicamente en términos militares; se extiende mucho más allá, abarcando infraestructuras digitales, cadenas de suministro y ecosistemas tecnológicos que son vitales para nuestra economía.

La ciberseguridad se ha convertido en la nueva frontera de la defensa. Los sistemas de defensa modernos dependen de la solidez digital de las empresas encargadas de diseñar, fabricar, operar y mantener estos sistemas. Aunque las amenazas no son del todo nuevas, el actual paisaje cibernético no distingue entre lo civil y lo militar. Con la llegada de la IA generativa, los atacantes disponen de herramientas más sofisticadas. Un ciberataque a un proveedor tecnológico o a un fabricante de componentes puede paralizar las capacidades estratégicas de un país entero.

Por ello, proteger la cadena de suministro es tan crucial como proteger el territorio. Según el informe State of Cybersecurity 2025 de ISACA, la mayoría de los profesionales en ciberseguridad reconocen que las cadenas de suministro digitales son uno de los puntos más vulnerables de las organizaciones. Además, un considerable porcentaje admite que sus empresas no están preparadas para gestionar un incidente grave que afecte a servicios críticos de terceros. Esta brecha entre riesgo y preparación es, sencillamente, insostenible.

La ciberseguridad se ha convertido en la nueva frontera de la defensa y los sistemas de defensa de hoy en día dependen de la solidez digital de las empresas que diseñan, fabrican, operan y mantienen los sistemas.

El Cybersecurity Maturity Model Certification (CMMC) implementado por el departamento de Defensa de Estados Unidos subraya la importancia de que tanto empresas como proveedores estén preparados para estos ataques. Este modelo marca un punto de inflexión global y, para empresas en Europa y España, el cumplimiento del CMMC se convertirá en un requisito esencial para el acceso al mercado. Las empresas que no demuestren un nivel adecuado de madurez en ciberseguridad serán automáticamente excluidas de las cadenas de suministro.

La ciberseguridad deja de ser una cuestión de buenas prácticas para convertirse en una condición real de acceso al mercado, competitividad internacional y supervivencia empresarial.

Este cambio redefine las reglas del juego. Ya no es suficiente innovar o ser eficiente; también hay que demostrar una madurez, trazabilidad y resiliencia digital verificable. Proteger la información, garantizar la confianza y cumplir con expectativas regulatorias cada vez más exigentes son ahora aspectos críticos para las empresas.

Sin embargo, según los datos de ISACA, muchas organizaciones aún tienen dificultades para integrar la privacidad desde el diseño, a pesar de reconocer su impacto directo en la confianza del cliente y en la reputación corporativa. En un entorno de defensa y seguridad, esta falta de preparación es especialmente crítica. La gestión inadecuada de datos sensibles puede no solo exponer a sanciones legales, sino también debilitar alianzas, contratos y relaciones estratégicas entre países y organizaciones.

La necesidad de adaptarse a este nuevo contexto es urgente. A medida que el ciberespacio se convierte en un campo de batalla crucial, la ciberseguridad no solo deberá ser vista como una cuestión de defensa, sino como una clave para la competitividad y la supervivencia empresarial en un mundo interconectado.

Chris Dimitriadis, director de Estrategia Global de ISACA, enfatiza que las empresas deben estar a la vanguardia en la adopción de estas medidas para asegurar no solo su propio futuro, sino también el de sus colaboradores y socios estratégicos a nivel global.

Te puede interesar:

Subir