¡Escándalo en la empresa! Renuncias masivas, despidos inesperados y un giro impactante que cambiará todo en 24 horas.

El mundo de la televisión argentina está en plena agitación, especialmente en El Trece, donde se han producido recientes cambios que han dejado a muchos en un estado de incertidumbre. Según reporta la periodista Majo Martino, Guido Záffora sostiene que Jimena Monteverde ha tomado una decisión firme: no se va de El Trece. La chef firmó un contrato para grabar su propio programa y, después de eso, se unirá a las grabaciones de Mirtha Legrand. Esta situación se enmarca en un contexto donde las decisiones en el canal parecen filtrarse antes de estar completamente definidas, lo que genera un ambiente caótico.
La continuidad de otra figura emblemática, Juana Viale, también está en el aire. Adrián Pallares, en su programa Intrusos (América), fue claro al afirmar: "Lo concreto es que Mirtha graba, la que no graba es Juana". Además, confirmó que durante el mes de febrero, el programa de Viale no saldrá al aire y que se cubrirá ese espacio con películas. Aunque esta decisión es pragmática, Paula Varela ironizó que podría tener mejores resultados en términos de audiencia. Pallares dejó entrever que no están completamente satisfechos con los números que está generando el programa de Viale, y que si la dirección del canal, a cargo de Suar, tiene que elegir, su preferencia es Mirtha Legrand.
Por otro lado, Laila Roth, quien formaba parte del ciclo Otro día más de Mario Pergolini, decidió renunciar. En un gesto que contrasta con el habitual dramatismo de la televisión, la comediante aseguró en sus redes sociales que "no pasó nada" y que su agenda de giras internacionales le impedía continuar. Además, elogió a la productora, destacando que "se portó espectacular" y que le pagaban bien, algo poco común en el ámbito de los medios.
Estos movimientos dejan en evidencia que El Trece está en un proceso de reconfiguración. Con cada vez menos margen para mantener proyectos que no funcionan, la presión por encontrar fórmulas que logren reconectar con una audiencia dispersa es cada vez mayor. En este contexto, nadie tiene su lugar asegurado, y las decisiones parecen ser parches ante una pelea mucho más grande por la preferencia del espectador.
La tensión palpable en El Trece refleja una batalla más amplia en la televisión argentina, donde los cambios de programación y la búsqueda de nuevas propuestas son constantes. Mientras tanto, los televidentes se preguntan qué rumbo tomará la pantalla chica y qué figuras se consolidarán en el futuro cercano. El canal enfrenta un desafío monumental: adaptarse a un público que cambia constantemente y que demanda innovación y frescura en el contenido.
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