¡Impuestos en caída libre! ¿Qué pasará si no actúas AHORA? Sorprendentes revelaciones dentro.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reafirmó el compromiso del Gobierno con la reducción tributaria, en un contexto tenso donde el oficialismo decidió ceder en la rebaja del Impuesto a las Ganancias para desbloquear la reforma laboral en el Senado. En su mensaje, publicado en redes sociales, Caputo afirmó: «Bajamos inflación, pobreza e inseguridad», buscando tranquilizar a quienes dudan de la coherencia del rumbo económico del Gobierno.

La contradicción quedó palpable. Mientras el Congreso debatía intensamente, el oficialismo se veía obligado a renunciar a un aspecto clave de su política tributaria, todo con el fin de asegurar los votos necesarios para avanzar con la reforma laboral. Sin embargo, el ministro utilizó su cuenta en X para reiterar que la intención de seguir el camino hacia menores impuestos permanece intacta, a pesar de las concesiones legislativas.

La tensión entre promesas y realidades

En un debate televisivo, Caputo defendió su gestión, resaltando que no solo se ha logrado una reducción impositiva equivalente al 2,5% del PIB, sino que también se han disminuido indicadores críticos como la inflación, la pobreza y la inseguridad. Su mensaje, rápidamente compartido por cuentas afines al oficialismo, tenía como destinatario principal a su propio electorado. Caputo subrayó que la suspensión de la rebaja del Impuesto a las Ganancias fue una decisión táctica, asegurando que «lo esencial» de su programa económico no está en juego.

El punto de conflicto fue el artículo que eliminaba la rebaja del Impuesto a las Ganancias para grandes y medianas empresas, un sacrificio que implicaba un costo fiscal superior a los 2 billones de pesos para las provincias. Esta concesión fue el primer paso en la negociación con gobernadores aliados, reflejando la necesidad de apoyo político para avanzar con la reforma laboral.

La CGT también tuvo un rol en este acuerdo, ya que, a cambio de mantener el esquema de aportes sindicales, el Ejecutivo aceptó un tope del 0,5% para las contribuciones obligatorias a las cámaras empresariales. Lo que queda claro es que el capítulo tributario ha quedado en suspenso, al menos por el momento. Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que, aunque se mantiene la intención de seguir reduciendo la presión fiscal, la prioridad inmediata es aprobar la reforma laboral. «Después veremos», sintetizó un colaborador cercano a Caputo.

En este contexto, el diagnóstico de Caputo sobre los impuestos en Argentina es contundente: los considera «altos y distorsivos». Esta afirmación no es nueva, ya que ha sido un mantra desde su llegada al Gabinete. En privado, el ministro recalca que la presión tributaria en Argentina duplica la de otros países de la región, una situación que complica aún más los intentos de modificar gravámenes, debido a la necesidad de mantener la recaudación y a las demandas de los gobernadores.

El tratamiento de la reforma laboral en el Senado ha dejado una enseñanza clara para el oficialismo: el paquete fiscal no puede avanzar sin un acuerdo político. La eliminación del artículo sobre Ganancias fue el precio a pagar para garantizar el apoyo de bloques dialoguistas y mandatarios provinciales. Desde Balcarce 50, sin embargo, se muestran optimistas. «Lo relevante es que la reforma laboral salga», subrayó un alto funcionario a este medio. «Después vendrá el turno de los impuestos». La interrogante que persiste es cuándo se dará ese momento y, sobre todo, cuánto tiempo más deberá esperar el electorado para ver reflejadas las promesas de baja impositiva en su economía diaria.

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