¡Impactante! ¿Qué pasaría si el euro se devalúa un 30%? Los expertos advierten sobre un colapso inminente. ¡Descubrí la verdad!

Un organismo asesor del gobierno francés, el Haut-Commissariat à la Stratégie et au Plan, ha presentado un informe que alerta sobre el riesgo de una inundación de productos chinos en Europa. Este documento sugiere que, para evitar un colapso de la industria europea, la Unión Europea (UE) debe considerar dos opciones: implementar un arancel general del 30% a los productos provenientes de China o, como alternativa, llevar a cabo una devaluación del 30% de la moneda única europea, el euro.
Clément Beaune, director de la institución, ha expuesto que la actual ventaja monetaria de China, junto con su avance industrial, podría arrastrar a Europa a un ciclo "destructivo" si no se toman medidas urgentes. Según Beaune, las largas investigaciones antidumping son "insuficientes" y se requiere un cambio "masivo y vital". Aunque reconoce que devaluar el euro podría ser una opción más sencilla, advierte que los aranceles podrían generar complicaciones políticas dentro de la UE debido a los acuerdos necesarios entre sus Estados miembros.
La propuesta fue discutida la semana pasada por el ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, quien, aunque no especificó un porcentaje concreto de devaluación, afirmó que es crucial debatir en el G7 sobre medidas para enfrentar la volatilidad cambiaria y el fortalecimiento del euro.
Respondiendo a estas sugerencias, China ha manifestado su disposición a imponer aranceles recíprocos, especialmente al vino francés y otros productos del país europeo. La cadena estatal CCTV citó que un arancel del 30%, como propone el informe, "equivale a declarar una guerra a China en el ámbito comercial".
La industria europea en retroceso
La competencia proveniente de China ha alcanzado niveles críticos para la industria europea. Según datos de ING, mientras que en las últimas décadas Europa se benefició de insumos chinos económicos, ahora la economía asiática ha escalado en su capacidad y ha comenzado a arrebatar cuota de mercado a los fabricantes europeos. Un informe del Banco Central Europeo (BCE) de 2025 señala que la participación de las empresas de la zona euro en las exportaciones mundiales de bienes ha disminuido aproximadamente 2 puntos porcentuales desde 2019, indicando una menor productividad de las empresas europeas en comparación con otras economías importantes, siendo China la mayor amenaza.
El BCE destaca que las políticas chinas han fomentado el desarrollo de grandes empresas mediante subsidios, lo que ha permitido un aumento considerable en las exportaciones a precios muy bajos. Esto ha llevado a una sobrecapacidad en China, facilitando la adopción de estrategias de precios agresivas en mercados extranjeros. En consecuencia, el análisis del BCE subraya que la zona euro está perdiendo terreno en todos los sectores, siendo la tecnología media-alta la más afectada.
En la última década, las importaciones de productos chinos en Europa han duplicado su volumen, aumentando un 101,9%, mientras que las exportaciones europeas hacia China solo han crecido un 54%. Estos números preocupan a la Comisión Europea, y el caso de Alemania es especialmente relevante. El Bundesbank ha mencionado en un informe reciente que se requieren "medidas urgentes" ante la creciente competencia china, un desafío exacerbado por la crisis del COVID-19, la crisis de suministro y la guerra en Ucrania, que han incrementado los costes industriales.
En este contexto, el fortalecimiento del euro añade presión sobre la competitividad europea. La moneda ha subido un 10% frente al yuan en los últimos 12 meses y un 15% frente al dólar. Aunque un euro más fuerte puede abaratar los precios de las importaciones, también perjudica las exportaciones, lo que plantea un dilema para la industria europea. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió en su informe de diciembre que esta apreciación del euro representa un riesgo para las exportaciones y el crecimiento, señalando que un fortalecimiento adicional podría dañar aún más la competitividad de la industria europea.
En resumen, la situación actual exige un análisis profundo y medidas efectivas para enfrentar la creciente influencia de China en el mercado global. Las decisiones que tome Europa en este contexto no solo afectarán a su industria, sino que también tendrán repercusiones en su economía a largo plazo.
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