¡Increíble! Descubre cómo te están estafando con precios desorbitantes en árboles: ¡los detalles que nadie te contó!

Una reciente investigación ha destapado irregularidades en el programa de reforestación impulsado por el gobierno de Samuel García en Nuevo León. La organización Reforestación Extrema no solo pagó por árboles que no existieron, sino que también infló los precios de los árboles que sí recibieron, alcanzando un aumento de hasta el 171 por ciento.
Los sobrecostos han surgido a partir de los informes presentados por Reforestación Extrema en proyectos como el de la reforestación en la Alameda. Además, los datos proporcionados por el Secretario de Medio Ambiente, Raúl Lozano, en su intento por transparentar los gastos en la arborización de la Explanada de los Héroes, han puesto de manifiesto discrepancias significativas.
La situación se vuelve más preocupante al considerar que se adquirieron 147 árboles de 15 pulgadas por un total de 26.1 millones de pesos, los cuales, según informes de EL NORTE, no están presentes en la Alameda. Esto plantea serias dudas sobre la efectividad del programa y la gestión de los recursos públicos.
Los mayores sobreprecios se han encontrado en los sabinos y ébanos. El 27 de octubre de 2023, Lozano anunció que se gastarían 448 mil pesos en la adquisición de 32 sabinos de 7.5 pulgadas y 800 mil pesos en 32 ébanos de 8 pulgadas. Esto significó un costo unitario de 14 mil pesos por cada sabino y 25 mil pesos por cada ébano, con un costo promedio de 10 mil 937 pesos por el servicio de plantación.
Sin embargo, entre el 6 y el 17 de mayo de 2024, Reforestación Extrema pagó por sabinos de 5.5 a 6 pulgadas a precios de 38 mil pesos cada uno, lo que representa un 171 por ciento más caro que los precios anunciados para la Macroplaza, a pesar de ser dos pulgadas más pequeños. Similarmente, los ébanos de 8 pulgadas fueron adquiridos a 48 mil pesos cada uno, un 92 por ciento más costosos que los comprados un año y medio después para la Explanada.
Las facturas revisadas por EL NORTE indican que, mientras Lozano reportó un costo unitario cercano a los 11 mil pesos por la plantación, para la Alameda, se pagaron 37 mil 500 pesos por cada árbol de 8 pulgadas y 27 mil pesos por cada ejemplar de 6 a 7 pulgadas. Esto resalta un patrón de sobreprecios en la gestión de la arborización.
Además, otras discrepancias fueron detectadas en la adquisición de alamillos, donde una compañía vendió ejemplares de 4.5 pulgadas a 18 mil pesos, mientras que otra proveyó de 5 pulgadas a solo 6 mil 600 pesos. Las empresas involucradas en estas transacciones son Arbolmax y Viveros Regionales, ambas parte de un mismo grupo familiar que ha acaparado una tercera parte de los recursos destinados por Reforestación Extrema.
El convenio que permite a la asociación de Cosijoopii Montero recibir fondos directamente, sin pasar por la Tesorería estatal, ha generado dudas sobre la rendición de cuentas, ya que se argumenta que esta organización no está sujeta a las mismas exigencias que entidades gubernamentales. Esto contrasta con estándares internacionales utilizados por Reforestación Extrema para medir los árboles.
La Secretaría de Medio Ambiente, en su intento de defender el programa, ha afirmado que la medición de los árboles debe realizarse en la base, donde el tronco suele ser más ancho, en lugar de a 1.30 metros de altura, como establece el diámetro a la altura del pecho (DAP). Sin embargo, esta justificación no resuelve la discrepancia entre los 147 árboles reportados y los únicamente 11 árboles de ese tamaño que se encuentran realmente en la Alameda.
La respuesta del gobierno se limitó a un comunicado breve en el que se afirmaba que todos los árboles comprados habían sido plantados, pero sin ofrecer pruebas concretas. La Secretaría presentó fotografías de árboles con diámetros de 9 a 13 pulgadas, alegando que la base de algunos alcanzaba hasta 14 pulgadas. Sin embargo, esto no es suficiente para justificar la falta de los árboles reportados inicialmente.
Las irregularidades en el programa de reforestación no solo ponen en jaque la transparencia del gasto público, sino que también cuestionan la efectividad de las políticas ambientales implementadas en la región. Mientras tanto, los 147 árboles siguen sin aparecer, dejando una sombra de desconfianza sobre los futuros proyectos ambientales de la administración de Samuel García.
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