¡Increíble! La verdad oculta de la grasa visceral que podría desencadenar la diabetes tipo 2 en un 70% de los casos

Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pittsburgh y otras instituciones de los Estados Unidos ha revelado el papel crucial de una proteína específica en la salud metabólica, que podría transformar nuestra comprensión sobre la obesidad y la diabetes. La proteína en cuestión, llamada SerpinB2, es esencial para la supervivencia de los macrófagos residentes en el tejido adiposo, que son responsables de mantener un entorno antiinflamatorio en el cuerpo.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, destaca que la falta de SerpinB2 provoca la muerte de estas células defensivas. Esta situación deja la puerta abierta a complicaciones metabólicas como la resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2. En el contexto argentino, donde la obesidad y las enfermedades metabólicas están en aumento, estos hallazgos son especialmente relevantes.

Los investigadores descubrieron que la ausencia de SerpinB2 genera estrés oxidativo en las mitocondrias de los macrófagos, lo que lleva a la liberación de citocromo c y, finalmente, a la muerte celular. Sin la protección que brinda esta proteína, el tejido adiposo se torna más inflamatorio, lo que a su vez afecta negativamente los niveles de azúcar en sangre.

El equipo de investigación se propuso entender por qué los macrófagos, que normalmente regulan el equilibrio en el tejido adiposo, desaparecen durante la inflamación crónica asociada a la obesidad. Estos macrófagos son vitales para prevenir que la inflamación se descontrole y para mantener la sensibilidad a la insulina.

Un aspecto crucial del estudio fue la observación de que la cantidad de SerpinB2 disminuye en situaciones de obesidad, tanto en ratones como en humanos. Específicamente, se observó que en el tejido adiposo de personas con obesidad hay una mayor acumulación de ácidos grasos y una producción excesiva de citoquinas inflamatorias, como el interferón gamma, que a su vez inhibe la expresión de SerpinB2.

Los investigadores trabajaron con ratones modificados para carecer de SerpinB2 en sus macrófagos. Estos animales mostraron niveles más altos de glucosa, insulina y lípidos, a pesar de que su peso no difirió de los ratones normales. Además, se confirmó que estos ratones tenían menos genes relacionados con la producción de antioxidantes y más radicales libres en las mitocondrias, lo que favorecía la muerte de los macrófagos residentes.

La investigación destaca que "la ausencia de SerpinB2 en los macrófagos favorece la inflamación y la resistencia a la insulina". En un análisis de muestras humanas, los macrófagos del tejido adiposo de personas delgadas mostraron más SerpinB2 en comparación con los de individuos obesos, revelando una correlación directa entre la disminución de esta proteína y un mayor índice de masa corporal.

Otro hallazgo significativo del estudio fue el papel del antioxidante glutatión (GSH), cuya producción depende en parte de SerpinB2. Sin esta proteína, los niveles de GSH disminuyen, aumentando el daño celular. En una parte del experimento, se administró N-acetilcisteína (NAC), un precursor del glutatión, a los ratones sin SerpinB2. Este tratamiento resultó en una mejora de la sensibilidad a la insulina y la reducción de la inflamación, sugiriendo que reforzar las defensas antioxidantes podría ser una estrategia viable para proteger a los macrófagos.

Los investigadores concluyen que potenciar la función antioxidante de los macrófagos residentes podría ser clave para prevenir la inflamación crónica y la diabetes. Sin embargo, aclaran que la mayoría de los experimentos fueron realizados en ratones, y se requieren más estudios en seres humanos para validar estos hallazgos.

Este estudio aporta información valiosa en un contexto donde la incidencia de la obesidad y enfermedades metabólicas sigue creciendo. La identificación del papel de SerpinB2 abre nuevas vías para el desarrollo de tratamientos y estrategias de prevención que podrían tener un impacto significativo en la salud pública en Argentina y más allá.

Te puede interesar:

Subir