¡La guerra de los cantantes populares! ¿Javier Milei acaba con las carreras de estos 5 ídolos? ¡No lo vas a creer!

Cultor de la música clásica y diletante de la ópera, el Presidente Javier Milei ha vuelto a poner en marcha los recitales en la Casa Rosada, un espacio emblemático que había sido utilizado por sus predecesores, Néstor y Cristina Kirchner, así como también por Alberto Fernández. El ex presidente Fernández había explicado que estos recitales eran una forma de hacer la Casa de Gobierno más accesible a la gente, recordando noches llenas de música con artistas como Charly García, Mercedes Sosa y Fito Páez, quienes resonaban en el salón más importante de la Casa Rosada.

Javier Milei parece seguir esa tradición, pero con un giro significativo: sin cheques para repartir entre los músicos. Su primera gran aparición fue la condecoración del tenor italiano Andrea Bocelli con la Orden de Mayo, un reconocimiento por su aporte a las artes. Bocelli, al entonar un tango y un bolero, trajo consigo un aire de nostalgia y celebración que rememora la época de festivales culturales patrocinados por el Estado. Sin embargo, esto ha generado críticas, ya que se observa un retorno a prácticas que caracterizaron al kirchnerismo, donde los recitales se financiaban con fondos públicos.

En el contexto actual, el próximo año se esperan menos eventos masivos como los que organizaron Cristina Kirchner y Alberto Fernández, que incluyeron recitales de una variedad de artistas en lugares emblemáticos como la Plaza de Mayo. En 2019, por ejemplo, la celebración de asunción de Fernández vio pasar a una impresionante lista de artistas que, aunque disfrutaron de la música, fueron pagados con fondos públicos.

La grieta entre artistas: Tini Stoessel y Lali Espósito

Uno de los eventos más recientes que ha revivido esta discusión es el show de Tini Stoessel en Tecnópolis, un espacio administrado por la Secretaría General de la Presidencia, que tiene como figura central a Karina Milei. Este espectáculo, que atrajo a miles de jóvenes, estuvo asociado a la promoción del Banco Nación y la empresa YPF, ya que los asistentes podían acceder a entradas en cuotas. La presencia de estas entidades estatales ha reabierto las viejas suspicacias sobre la utilización de la cultura como herramienta política, similar a lo ocurrido en la era kirchnerista.

Por otro lado, la figura de Lali Espósito ha emergido como un símbolo de la oposición dentro del mundo del espectáculo. En una reciente entrevista en un canal español, Espósito recordó su desencuentro con Milei tras las PASO, cuando expresó su preocupación por el rumbo del país. Desde entonces, ha sido blanco de críticas y ataques en redes sociales, un fenómeno que ella misma ha calificado como una persecución. Su apodo "Lali Depósito" refleja un juicio despectivo por su relación con el financiamiento estatal en sus presentaciones artísticas.

La tensión entre estos dos íconos de la música pop juvenil refleja una división más amplia en la cultura argentina. Mientras Stoessel parece alinearse con el oficialismo, Espósito se posiciona como una voz crítica. Esta dicotomía se extiende también al mundo del rock, donde bandas como La Renga no ocultan su descontento con Milei, utilizando sus shows para manifestar su oposición al presidente. La banda ha estado en conflicto por el uso no autorizado de su música en eventos de Milei.

Por su parte, músicos como Fito Páez y Ricardo Mollo han expresado sus inquietudes respecto a las políticas del actual gobierno. Páez ha hablado sobre la necesidad de reformas económicas, mientras que Mollo ha instado a sus seguidores a no olvidar el contexto político actual, comparando la administración de Milei con un espectáculo de títeres.

En definitiva, el gobierno de Milei no ha pasado desapercibido en el mundo de la música y la cultura. La eliminación de los subsidios a artistas, en contraste con el financiamiento estatal del pasado, ha creado una atmósfera de incertidumbre en el sector. La reciente aparición de Tini Stoessel en un evento estatal, sin embargo, ha reabierto el debate sobre los vínculos entre arte y política en Argentina. El futuro de la relación entre el gobierno y la cultura sigue siendo incierto, pero lo que está claro es que el eco del pasado kirchnerista no se ha desvanecido por completo.

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