¿Puede El Toque salvarse del colapso? ¡Descubre el oscuro secreto detrás de la inflación y la devaluación del peso cubano!

La actual crisis económica y cambiaria en Cuba ha llevado a un sector de emprendedores y ciudadanos a señalar a la plataforma El Toque como responsable del desastre. Sin embargo, esta acusación refleja más bien una falta de comprensión sobre la compleja realidad económica que enfrenta la isla. Según Carlos, sociólogo, la raíz de estas opiniones varía desde la ingenuidad hasta lo que en psicología se denomina disonancia cognitiva, un fenómeno que describe cómo las personas pueden autoengañarse ante realidades incómodas.

La situación política en Cuba, donde expresar opiniones contrarias al régimen puede llevar a represalias, ha llevado a que muchos ciudadanos oculten sus verdaderas creencias. Esto se observa en actitudes contradictorias: mientras en privado critican al gobierno, en público simulan apoyo, e incluso participan en actos de repudio. Esta ambigüedad cívica se extiende también a algunos cubanos en el exilio que evitan posicionarse abiertamente contra el castrismo.

El contexto es clave para entender por qué algunos emprendedores como Osmel, dueño de un bodegón, critican a El Toque. Osmel sostiene que “El Toque, en su guerra contra los canallas del gobierno, afecta a negocios privados y a la población, porque cada vez que sube un peso el dólar estadounidense, los proveedores suben el precio de las mercancías y nos vemos obligados a subir los precios”. Esta afirmación resuena en un ambiente donde la inflación y el alza del dólar en el mercado informal son constantes.

La realidad económica cubana presenta un fenómeno curioso: muchos emprendedores consideran que el precio ideal del dólar debería estar entre 300 y 380 pesos. Víctor, dueño de una hamburguesería, critica la idea de que El Toque pueda tener tanta influencia en una economía marcada por el control estatal. “Hay que ser muy comemierda o estúpido para pensar que unos tipos que viven fuera de Cuba con un software que es público y una computadora tengan al gobierno casi en jaque mate”, afirma, resaltando que la plataforma es, de hecho, una de las pocas fuentes que ofrece una referencia más cercana a la tasa real de divisas.

“Si cualquiera puede manipular esas tasas cambiarias, ¿por qué el gobierno no diseña una tasa y le pone a las divisas el precio que mejor les convenga?”, cuestiona Víctor. La respuesta es sencilla: el gobierno no tiene divisas y no es tan simple manipular el mercado cambiario informal. El sistema bancario estatal no permite a los negocios acceder a dólares, forzándolos a comprar en la calle al precio de El Toque.

Gustavo, un economista, enfatiza que es habitual que el gobierno cubano busque chivos expiatorios por su ineficiencia. “La culpa siempre la tiene el 'bloqueo yanqui' o la 'contrarrevolución'”, explica. En este contexto, la acusación hacia El Toque se convierte en una estrategia para desviar la atención de la inacción estatal y de las políticas erradas como la Tarea Ordenamiento, las cuales no han logrado reactivar la economía.

El drama económico en Cuba se ha profundizado en los últimos años. Según datos recientes, el 90% de los rubros productivos en los sectores agrícola y empresarial administrados por el Estado han descendido entre un 60 y 80 por ciento. Esta situación es insostenible, y los economistas coinciden en que el modelo cubano, que prioriza la ideología política sobre la viabilidad económica, está en crisis terminal.

La historia del manejo del dólar en Cuba es un reflejo de decisiones políticas erróneas. Desde la prohibición de su circulación en 2005 por parte de Fidel Castro, hasta los intentos fallidos de implementar un mercado cambiario funcional, la narrativa estatal ha sido un intento constante de controlar y manipular la economía, sin reconocer la realidad del contexto cambiante. En 2021, El Toque estableció su tasa de referencia, un esfuerzo por visibilizar la verdadera situación económica, y el dólar pasó de 45 a precios exorbitantes en un corto periodo debido a la creciente demanda y la falta de oferta.

La narrativa de la dictadura ha sido clara: buscar enemigos externos es más fácil que asumir la responsabilidad de su gestión. La incapacidad del régimen para abrir un mercado cambiario serio ha complicando aún más la situación. En este contexto, las críticas hacia El Toque no solo son infundadas, sino que desvían la atención de la verdadera causa de la crisis: un modelo económico fracasado y la ineficiencia de un gobierno que se aferra al poder mientras el pueblo sufre las consecuencias.

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