¡Escándalo en la SIDE! ¿Qué secretos oculta la pelea Caputo-Karina que involucra a Neiffert? ¡Te sorprenderá!

El ciclo de Sergio Neiffert al frente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) parece estar acercándose a su fin. La tensión con el entorno de Santiago Caputo se venía gestando desde semanas atrás, pero el reciente episodio revelado por elDiarioAR expone una disputa que había permanecido en secreto. La irrupción nocturna del subsecretario administrativo José Lago Rodríguez en el domicilio de Neiffert, con la intención de forzar su renuncia en nombre del asesor presidencial, marcó un punto de no retorno en la relación entre el director del organismo y su superior político de facto.
En los días posteriores al 7 de noviembre, con la interna ya expuesta y su vínculo con Caputo en un estado terminal, Neiffert decidió buscar apoyo político fuera del círculo del consultor. Se acercó a Karina Milei, quien, aunque no aceptó su renuncia, le pidió que esperara hasta que se definiera un reemplazo. Este gesto consolidó un desplazamiento de poder dentro del organismo que podría tener repercusiones significativas.
Hasta ese momento, la SIDE había respondido a la dirección de Caputo, un vínculo que trascendía lo político y se anclaba en la amistad de Neiffert con Claudio Caputo, padre del asesor presidencial. Sin embargo, el reacomodamiento post 26 de octubre abrió la puerta para que Milei tuviera voz y voto en la designación de la futura conducción, un área donde hasta entonces no intervenía.
Desde el entorno de Caputo se niega que haya existido un pedido de renuncia a través de Lago Rodríguez, asegurando que la relación política con Neiffert “no está rota ni en riesgo”. No obstante, dentro del organismo se sostiene que el vínculo ha quedado fracturado y que la transición es un hecho inminente. Esto se evidenció el 11 de noviembre, cuando Neiffert y Caputo se cruzaron en un saludo breve y tenso, sin comunicación ni señales de coordinación. Para funcionarios del área, esta imagen simboliza la ruptura de un vínculo operativo agotado.
En el mundo de los espías circulan rumores sobre la pronta salida de Neiffert. Algunos agentes sugieren que podría concretarse para los primeros días de diciembre, mientras que otros arriesgan incluso una salida más inmediata. Aunque aún no se define un sucesor, se barajan tres perfiles: un cuadro con pasado militar, un funcionario con inserción política y un técnico con respaldo externo. Lo que parece claro es que Milei pretende intervenir en la decisión final, un cambio que podría reconfigurar el espacio de inteligencia.
Desafíos y la percepción del liderazgo
Como jefe de la SIDE, Neiffert ha ocupado un rol que debería ser más político que operativo, concentrando la conducción del aparato y la gestión de relaciones con la Casa Rosada. Sin embargo, ha delegado gran parte de estas responsabilidades en mandos medios, lo que ha llevado a una parálisis operativa dentro del organismo. Esta situación se ha traducido en decisiones de alto impacto que quedaron sin firma, ya que Neiffert prefiere consultar hacia arriba en lugar de ordenar hacia abajo.
Esta fragilidad ha permitido que otros actores, como Alejandro Cecati (Agencia de Seguridad Nacional) y Ariel “Wata” Waissbein (Agencia Federal de Ciberseguridad), operen con autonomía, cada uno bajo distintas influencias. Para algunos, la salida de Neiffert podría significar un reordenamiento del poder, mientras que otros advierten que podría acelerar la balcanización interna de la SIDE.
La trayectoria empresarial de Neiffert, más centrada en el emprendimiento privado que en la inteligencia, no ayuda a consolidar su liderazgo. Dirige múltiples iniciativas privadas y su hijo Lautaro actúa como su secretario privado. Este entramado personal, junto con la desconfianza interna y la parálisis operativa, alimenta la percepción de que la SIDE está atravesando un proceso de descomposición más estructural que coyuntural. La disputa ya no es solo por nombres, sino por quién tiene la legitimidad para liderar un organismo clave para la seguridad del país.
La posible salida de Neiffert no necesariamente implicaría el fin de la era caputista en la inteligencia, pero sí podría representar un retroceso en un espacio donde Caputo ha operado sin mediaciones. Para Milei, esta situación representa una oportunidad para intervenir en el servicio secreto y reorganizar un ámbito donde coexisten agendas paralelas, mandos cruzados y escasa conducción real.
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