¡Increíble! Más del 30% de las vacunas de COVID se están desperdiciando en hospitales: ¿Qué está pasando?

La situación de la vacunación contra la COVID-19 en la Comunidad Valenciana ha generado preocupación entre el personal sanitario debido al desperdicio de dosis de la vacuna. Este año, los viales abiertos contienen seis dosis cada uno y, una vez abiertos, tienen una validez de 24 horas. Esto significa que si no se inyectan en ese tiempo, deben ser desechadas. Esta problemática se ha acentuado tras el cambio de protocolo de vacunación que eleva la edad recomendada para recibir la vacuna por encima de los 70 años, lo que ha resultado en una menor afluencia de personas que buscan inmunizarse.

Las autoridades de la Conselleria de Sanidad han señalado al Ministerio de Sanidad como responsable de la compra y suministro de las vacunas, advirtiendo que las comunidades autónomas no tienen control sobre este aspecto. A pesar de la situación actual, diversos sanitarios han manifestado a Levante-EMV que el problema está en vías de solución. Según la Generalitat, están llegando nuevos viales de la COVID con unidosis para revertir la situación. Además, desde Sanidad se asegura que se están estableciendo agendas de vacunación para minimizar el desperdicio de dosis.

El cambio en los protocolos de vacunación ha sorprendido a muchos valencianos menores de 70 años que esperaban, como en campañas anteriores, recibir la vacuna de la gripe y la COVID simultáneamente. Sin embargo, las fuentes consultadas enfatizan que la reducción de la población diana no se debe a una falta de dosis, sino a las nuevas directrices del Ministerio de Sanidad. Estas indican que epidemiológicamente, las personas mayores de 70 años tienen un mayor riesgo de complicaciones y cuadros graves. No obstante, cuando se solicita la vacunación y existen dosis a punto de desperdiciarse, se procede a inyectar a personas en franjas de menor edad. En este contexto, se recomienda la inmunización de grupos especialmente vulnerables, como usuarios de residencias de mayores, embarazadas y personal sanitario.

Un contexto preocupante

La vacunación, que comenzó a principios de octubre, ha traído consigo otro desafío: la saturación del personal sanitario. Desde el sindicato Satse, se critica la falta de refuerzo en las plantillas de Enfermería, algo que en años anteriores se había hecho para ayudar durante el pico de presión asistencial en diciembre y enero. Este año, el conseller afirmó que no era necesario, lo que ha generado preocupación entre los profesionales de la salud.

Estos problemas se enmarcan en un contexto más amplio de crecimiento de la incidencia de virus respiratorios. Según el informe del Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (Sivira) de la semana del 17 al 23 de noviembre, la incidencia se sitúa en 787,8 casos por cada 100.000 habitantes, un aumento de 48,6 puntos en solo una semana, impulsado por el incremento en la transmisión de la gripe, la COVID-19 y el virus respiratorio sincitial (VRS). La franja de edad con más contagios es la de entre 0 y 4 años, con 3.434,6 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la de mayores de 65 años, que es la más preocupante, registra 690,9 casos por debajo de la media, aunque son ellos quienes presentan mayor incidencia de casos graves con 83,5 puntos.

Además, los informes más recientes del Sivira indican un aumento significativo de casos de gripe graves, que pasaron de 1,1 casos por cada 100.000 habitantes a 2,6 puntos de incidencia en solo una semana, lo que pone más presión sobre el sistema sanitario.

El panorama actual destaca la necesidad urgente de optimizar la distribución y uso de las vacunas, así como de reforzar el personal sanitario. La gestión de los recursos y la capacidad de respuesta del sistema de salud se convierten en temas cruciales para enfrentar no solo la COVID-19, sino también el aumento de otras enfermedades respiratorias en la comunidad.

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