Kicillof y Máximo: ¿Quién ganará la batalla interna que podría cambiar el futuro del país? ¡No te lo pierdas!

La reciente tensión política entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof ha llevado a un enfrentamiento que pone de manifiesto las luchas internas dentro del peronismo en medio de la crisis económica que atraviesa Argentina. Ambos políticos, formados bajo la égida de Cristina Kirchner, han heredado un contexto donde la disidencia es vista como una forma de rendición. Esta situación ha llevado a que los dos sectores principales que buscan suceder a la ex presidenta en la provincia de Buenos Aires operen con tácticas similares, llevando las negociaciones al límite.
Kicillof, el actual gobernador, ve con desconfianza los reclamos de sus "primos" del kirchnerismo, quienes, según él, buscan intervenir en la gestión de los recursos provinciales. Uno de los puntos de mayor controversia es un proyecto de ley sobre el endeudamiento que requiere aprobación por una comisión bicameral, lo que el gobernador considera un intento de limitar su autonomía en la gestión financiera. Este tipo de intervencionismo se alinea con el temor de Kicillof de que sus decisiones sean controladas de manera más estricta por la Legislatura, lo que podría paralizar su capacidad de respuesta ante la crisis.
Las tensiones no se detienen ahí. Kicillof sostiene que los pedidos de cargos en el Banco Provincia y otros organismos por parte de los sectores renovadores y camporistas ocultan una estrategia más amplia para obtener poder político a expensas de la gobernación. Sin embargo, mientras algunos legisladores de diversas corrientes políticas aseguran que no han recibido solicitudes para presentar currículums de potenciales funcionarios, Kicillof afirma que se han hecho múltiples peticiones para que estos currículos sean aprobados por los negociadores de la Legislatura.
Las luchas internas también se reflejan en la gestión de los fondos que se destinan a los municipios. Intendentes de diferentes sectores han cuestionado la forma en que Kicillof distribuye las asistencias a los municipios, argumentando que favorece a los suyos en detrimento de otros. El caso más emblemático es el de La Plata, donde se acusa al gobernador de beneficiar a Julio Alak, un intendente del kirchnerismo, sobre otros aliados de Kirchner.
En cuanto a la oposición, Kicillof ha intentado mantener un enfoque equitativo con todos los intendentes, pero las críticas de sus aliados sugieren que esta estrategia podría estar cambiando. Se plantean interrogantes sobre si volverán los tiempos de premios y castigos en las asignaciones de recursos, especialmente con el avance de partidos como La Libertad Avanza en la provincia.
Un caso particular que ha generado ruido es el de Diego Valenzuela, quien aún no ha decidido si asumirá su lugar como senador provincial o si será llamado a ocupar un cargo en el gabinete nacional. La incertidumbre también afecta a figuras como Patricia Bullrich, quien ha solicitado el control de áreas críticas como Migraciones y otras relacionadas con la seguridad nacional. Sin embargo, hasta ahora, las negociaciones no han avanzado con claridad para esta nueva coalición.
En lo que respecta al presupuesto provincial, la Legislatura bonaerense se encuentra en un intermedio, tras haber aprobado el Presupuesto y la Fiscal Impositiva recientemente. La próxima sesión, prevista para el mediodía del viernes, buscará aprobar un endeudamiento que también genera controversia por su volumen. Kicillof ha expresado que los 135 intendentes que reclaman mayores fondos están pidiendo una cifra desmedida, pues “se llevan casi lo mismo que estoy pidiendo para saldar cuentas pasadas”.
La situación actual es crucial para Kicillof, quien debe tratar de negociar con una oposición que incluye a aliados incómodos. Las decisiones que se tomen ahora podrían marcar el rumbo de la política provincial tras el 10 de diciembre, en un contexto donde la Legislatura podría verse invadida por una amplia gama de libertarios y otros sectores que, aunque deseen llegar a acuerdos, se ven limitados por la presión interna de sus propias fuerzas políticas.
El desenlace de esta serie de negociaciones será fundamental no solo para el futuro político de Kicillof y Kirchner, sino también para la estabilidad de la provincia de Buenos Aires, que enfrenta desafíos económicos significativos y un panorama político en constante cambio.
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