¡El Presupuesto bonaerense finalmente revelado! ¿Qué ocultan Kicillof, Kirchner y Massa? ¡Te sorprenderá!

La tensa situación política en la provincia de Buenos Aires ha llevado a la mesa de negociaciones a un punto de ruptura. “En algunos momentos estos pibes tienen que escuchar a los adultos de la sala”, confesó uno de los operadores de la mesa, que integra a representantes de Fuerza Patria, un grupo que incluye a **Movimiento Derecho al Futuro**, **La Cámpora**, los exiInsurraldistas y el **Frente Renovador**. Este comentario resuena en un contexto donde los conflictos internos y la falta de consenso están marcando la agenda política actual.

Hasta hace poco, **Máximo Kirchner** y **Axel Kicillof**, dos figuras centrales del peronismo, compartían la misma conductora y estratega política: **Cristina Fernández de Kirchner**. A pesar de sus diferentes trayectorias —uno, hijo de dos presidentes, y el otro, un economista de la **UBA** con un enfoque social—, ambos han aprendido en un ambiente donde la disidencia no es bien vista y donde la lucha por el poder parece ser el único lenguaje aceptado.

En los últimos días, el tratamiento parlamentario del endeudamiento ha quedado estancado, un tema crucial tanto para Kicillof como para los intendentes, quienes buscan que se les otorguen recursos sin la supervisión provincial, especialmente en un contexto donde deben afrontar el pago del medio aguinaldo de diciembre y otras urgencias financieras.

Los intendentes, que abarcan diferentes sectores políticos, están preocupados por la vigilancia que la legislatura pretende ejercer sobre los fondos. Muchos argumentan que esta vigilancia puede ser parcial y perjudicial, especialmente si un intendente se enfrenta a la oposición de algún miembro de dicho organismo o si se identifica como libertario.

Otro punto candente en la discusión es la posibilidad de aumentar el número de directores en el **Banco Provincia**. Esta expansión, que podría ver pasar el número de directores de dos a cuatro, va en contra de la idea de fin de privilegios que la sociedad ha reclamado en las elecciones de 2023 y 2025. La posibilidad de que los radicales aprueben el controvertido empréstito está directamente vinculada a Fuerza Patria, lo que genera más tensiones en el entorno político.

Asimismo, el **PRO**, que históricamente ha compartido oficina con radicales y peronistas, se ha distanciado, desplazados por sus “socios” libertarios. A pesar de que los bloques legislativos se dividirán, la percepción del anti-kirchnerismo parece ser más fuerte en las filas de Javier Milei, quien ha sabido capitalizar el descontento popular más eficazmente que sus compañeros de **Cambiemos**.

Las negociaciones han fracasado, y ayer, Kicillof tomó el teléfono para intentar reactivar el diálogo tras la reciente ruptura. Sin embargo, muchos de los actores clave están pidiendo que Kicillof abandone su postura intransigente para poder avanzar. Lo más increíble es que, aunque buscan una solución, todos saben que después del 10 de diciembre, la nueva legislatura estará repleta de libertarios y otros pensadores libres, lo que complicará aún más cualquier acuerdo.

En este laberinto de intereses cruzados y desconfianzas, el comentario inicial cobra relevancia: “Tienen que hacerle caso a los adultos”. ¿Quiénes son esos adultos? Tal vez quienes se aferran a las dinámicas de poder que han regido la política bonaerense durante años, aquellos que son conscientes de que a veces hay que sacrificar algo para obtener beneficios mayores.

La situación en la provincia es un reflejo de un sistema político donde la fragmentación y la falta de confianza prevalecen, lo que sugiere que, a pesar de que llegaron juntos a la mesa de negociaciones, la realidad los obliga a actuar por separado. Esta crisis no solo afecta a los protagonistas, sino que tiene implicaciones directas para la ciudadanía, que observa con preocupación cómo se resuelven las necesidades urgentes de sus municipios.

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