¡No vas a creer lo que hizo esta persona para sobrevivir con solo $50 al día! ¡Te dejará sin aliento!

El fenómeno de Gran Hermano en Argentina, transmitido por Telefe, ha sido uno de los realities más exitosos en la historia de la televisión local. Sin embargo, la exposición mediática que brinda el programa no garantiza a todos sus exconcursantes el mismo nivel de éxito en el mundo del entretenimiento. Muchos de ellos, a pesar de haber alcanzado notoriedad, encuentran dificultades para capitalizar esa fama, y su trayectoria posterior puede verse marcada por la etiqueta permanente de "ex Gran Hermano". Un claro ejemplo de esta realidad es Katia "La Tana" Fenocchio.

Originaria de La Matanza, Katia es recordada por su icónico ingreso en moto rosada a la casa más famosa del país. Sin embargo, actualmente enfrenta un complicado panorama laboral y económico. En una reciente aparición en el ciclo de streaming Se Picó de República Z, Katia no dudó en manifestar su situación: "Está duro, está difícil. Re complicado, mal", declaró cuando el conductor Gastón Trezeguet le preguntó cómo estaba atravesando el mes.

La Tana reveló que se ha visto obligada a retomar su trabajo como delivery, una actividad que había dejado de lado tras su paso por el reality. "Estoy desocupada, no están saliendo laburos", admitió con sinceridad. Su intento de emprender vendiendo indumentaria no había tenido éxito, y su reciente inversión para abrir su propio canal de streaming ha complicado aún más su situación financiera. "Ahora hay que pagar las tarjetas, que están al rojo vivo. Porque esa es una inversión y no es algo que te va a dar plata al toque", explicó, visiblemente preocupada.

Para sobrellevar su difícil momento, ha recibido apoyo de su actual pareja, quien le está ayudando con el alquiler. "Si no fuese por mi novio, no sé qué haría. Él me está pagando el alquiler", reconoció. A pesar de las adversidades, Katia no se avergüenza de volver a las calles para trabajar como delivery. "A mí no se me caen las uñas. Ayer agarré la moto y me fui a laburar. Hice delivery", relató.

Sin embargo, su regreso al trabajo estuvo lejos de ser fácil. Katia compartió un insólito contratiempo que tuvo mientras cumplía con sus obligaciones laborales: "Me fue re mal. Ahora le debo 80 lucas a la aplicación", confesó. En un episodio desafortunado, un pedido de sushi se cayó al suelo, y la clienta nunca le abrió la puerta, lo que complicó aún más su situación. "Fui al local a devolverlo pero me lo cobraron igual porque no lo podían vender", lamentó.

Finalmente, Katia se expresó sobre la respuesta que recibió de la clienta que había reclamado el pedido no entregado: la mujer le envió un mensaje a través de la aplicación responsabilizándola por el incidente. Aunque pensó en responder, prefirió no hacerlo por miedo a ser expuesta públicamente. "No me voy a poner a discutir porque termino perdiendo yo. A ella le salta que soy Katia Fenocchio, no sé si se dio cuenta de quién soy o no", concluyó.

La historia de Katia Fenocchio es un reflejo de cómo la fama puede ser efímera y las dificultades que enfrentan muchos exconcursantes de realities en su intento de capitalizar esa exposición. Detrás de las luces y la fama, hay una dura realidad que forja el camino de quienes buscan hacer carrera en el complejo mundo del entretenimiento argentino.

Te puede interesar:

Subir