¡Increíble! El 40% de las empresas en Argentina está en peligro por NO priorizar la ciberseguridad: ¿tu negocio está entre ellas?

La ciberseguridad se ha convertido en un tema crucial para las empresas en América Latina, especialmente en Argentina, donde cada vez más organizaciones enfrentan amenazas digitales. Sin diagnósticos ni evaluaciones de riesgos claros, la protección empresarial se vuelve reactiva, lo que puede tener consecuencias devastadoras. Un estudio reciente de Kaspersky revela que el 40% de los líderes en la región considera que decidir en qué invertir para fortalecer la ciberseguridad es uno de sus mayores retos. Alarmantemente, más de la mitad de las organizaciones (56%) carece de un calendario regular de evaluaciones de riesgo.
Este panorama reactivo significa que muchas empresas solo revisan sus medidas de protección tras un incidente o una alerta externa. A pesar de que el 43% de las empresas realiza simulaciones de incidentes mensualmente, y un 38% lo hace trimestralmente, una de cada cinco no tiene ninguna rutina de pruebas. Esta falta de preparación abre una brecha crítica en su capacidad para enfrentarse a ataques reales. Sin un plan estructurado, los equipos de seguridad no pueden identificar vulnerabilidades ocultas, lo que compromete seriamente su resiliencia frente a un panorama de ciberamenazas en constante evolución.
Un dato preocupante es que el 29% de los encuestados afirma no contar con una estrategia clara de seguridad. Esto subraya que, para muchas organizaciones, el desafío no solo radica en saber qué se debe hacer, sino en la ausencia de una directriz que guíe decisiones, priorice recursos y defina el nivel mínimo de protección necesario. Como señala Daniela Álvarez de Lugo, Gerente General para la Región Norte de América Latina en Kaspersky, “muchas empresas avanzan en ciberseguridad casi a ciegas, sin una percepción concreta de cuáles son sus vulnerabilidades reales. Esto provoca esfuerzos dispersos y decisiones que no siempre responden a las necesidades más urgentes”.
La disparidad entre la confianza que las empresas tienen en su protección digital y su nivel de seguridad real es otro problema crítico. Cuando una empresa cree estar más protegida de lo que realmente está, se complica la identificación de prioridades y la justificación de inversiones necesarias para corregir puntos críticos. “Cuando la organización logra identificar con precisión su nivel de exposición, es posible organizar las prioridades y construir un camino evolutivo mucho más coherente”, agrega Álvarez de Lugo.
Para transformar este escenario, Kaspersky recomienda que los responsables de seguridad adopten un enfoque pragmático, basado en un diagnóstico estructurado del estado actual de la ciberseguridad y un análisis de riesgos que considere el impacto potencial de un incidente. Esto podría incluir el uso del Análisis Factorial del Riesgo de la Información (FAIR), que permite a las organizaciones identificar áreas críticas que requieren mejoras y deben recibir prioridad en las inversiones.
Recientemente, muchas empresas han sido noticia por sufrir ciberataques, lo que ha elevado la preocupación entre los directivos respecto a los riesgos digitales. Aunque el presupuesto puede ser un limitante, una estrategia de ciberseguridad pragmática puede establecer un nivel de protección adecuado y definir la inversión y el tiempo necesarios para alcanzarlo. “Desde negocios pequeños que buscan establecer controles básicos hasta grandes corporaciones que requieren una arquitectura más sofisticada, todas pueden plantear mejoras de forma objetiva”, aclara Álvarez de Lugo.
Para asegurar la eficacia de las inversiones en ciberseguridad y garantizar un ciclo de mejora continua, Kaspersky sugiere las siguientes medidas:
- Establecer un calendario de evaluaciones de riesgo recurrentes, con una periodicidad mínima trimestral o semestral.
- Realizar simulaciones de ataques mensuales o trimestrales para medir avances o ajustar las acciones de mitigación y respuesta ante incidentes.
- Definir indicadores de riesgo claros, vinculados a los planes de continuidad e impacto operativo en el negocio.
- Revisar políticas y controles con base en datos de nuevos ataques o riesgos, utilizando servicios de Inteligencia de Amenazas, y no solo criterios de cumplimiento normativo.
- Alinear las inversiones a los resultados esperados, priorizando correcciones que reduzcan la exposición y fortalezcan la gobernanza empresarial.
En conclusión, es fundamental que las empresas argentinas tomen conciencia de su realidad en ciberseguridad. Adoptar un enfoque proactivo, basado en diagnósticos claros y estrategias bien definidas, no solo puede protegerlas de ataques cibernéticos, sino también proporcionarles la resiliencia necesaria para enfrentar un futuro digital cada vez más complejo.
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