¿Quién ganará la batalla del streaming? Las cifras asombrosas que NO querrás perderte en 2023.

El sector de streaming está atravesando uno de los momentos más significativos y tensos desde 2019, cuando Disney adquirió 21st Century Fox por un valor aproximado de 71,300 millones de dólares. En este marco, es fundamental analizar la reciente compra de Warner Bros. Discovery (WBD), una de las empresas de entretenimiento más grandes del mundo, famosa por sus franquicias como DC, Harry Potter y Game of Thrones, además de su fuerte presencia en cine, televisión y plataformas de streaming a través de HBO y HBO Max.

El acuerdo de adquisición fue realizado por Netflix y se evaluó en 27.75 dólares por acción de WBD, lo que da como resultado un valor empresarial total de aproximadamente 82,700 millones de dólares, de los cuales 72,000 millones de dólares corresponden al valor patrimonial. Este acuerdo se estructuró utilizando una combinación de efectivo y acciones, y se espera que la transacción se cierre tras la separación anunciada entre Discovery Global y la división de Redes Globales de WBD, la cual se transformará en una nueva empresa que cotiza en Bolsa, con una finalización prevista para el tercer trimestre de 2026.

Para cada accionista de WBD, el acuerdo estipula que recibirán 23.25 dólares en efectivo y 4,501 dólares en acciones ordinarias de Netflix por cada acción ordinaria de WBD al cierre de la operación. Sin embargo, este acuerdo no estuvo exento de competencia; la compañía Paramount Skydance, liderada por David Ellison, presentó una contraoferta sustancialmente más alta, valuando a Warner Bros. Discovery en aproximadamente 108,400 millones de dólares con una oferta pública de adquisición de 30 dólares por acción. Ellison argumentó que su propuesta ofrece más valor para los accionistas, así como un camino más claro hacia la aprobación regulatoria.

Este tipo de movimiento estratégico marca un punto clave en la evolución del sector, no solo por la competencia por ampliar la base de suscriptores de pago, sino también por la expansión y control del contenido premium, que abarca desde películas y series hasta eventos deportivos. Actualmente, el sector del streaming se encuentra en una fase de madurez, especialmente para Netflix, que ha enfrentado una intensa competencia y presión para mejorar su rentabilidad tras años centrados casi exclusivamente en el crecimiento acelerado de suscriptores.

Los principales actores del mercado, que incluyen a gigantes del entretenimiento y plataformas tecnológicas, están lidiando con una desaceleración en su base de usuarios, costos de contenido cada vez más altos y la necesidad de diferenciarse en un mercado que se ha vuelto saturado. Estos desafíos han llevado a las empresas a realizar ajustes en sus estrategias, implementar recortes de gastos, considerar fusiones, y orientarse hacia modelos más sostenibles que integran contenido premium y deportes en vivo.

En este panorama, empresas como Netflix, Disney, Warner, Amazon, Paramount, Roku y Apple no solo compiten por aumentar su número de suscriptores, sino también por dominar en tecnología y capacidad de retención de audiencia, además de la producción y distribución de contenido original. Esta dinámica ha acelerado las oportunidades de consolidación en la industria y ha redefinido la forma en que el contenido se produce y llega al consumidor final.

En definitiva, la adquisición de WBD por parte de Netflix, sumada a la contraoferta de Paramount, confirma que la industria de streaming ha entrado en una fase decisiva de consolidación y competencia estratégica. Esta etapa requiere que las plataformas logren mayor escala, mantengan eficiencia operativa y controlen contenidos premium para sostener su modelo de negocio. En un mercado saturado y con un crecimiento lento, las decisiones actuales serán determinantes para establecer qué empresas pueden liderar la próxima era del entretenimiento digital.

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