¿Quién se atreve a desafiarlo? El sorprendente regreso de un ex jefe de Gobierno que podría cambiarlo todo en 2023.

El pasado martes, Horacio Rodríguez Larreta, exjefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, juró como legislador porteño, comenzando así lo que él mismo ha descrito como una “nueva etapa” en su carrera política. Esta reinvención se produce a dos años de su derrota en las internas presidenciales de 2023, una situación que lo llevó a buscar un nuevo horizonte en el parlamento de la Ciudad.

Con su asunción, Larreta lideró la formación de un bloque propio denominado Confianza y Desarrollo, que integra a siete legisladores. Entre ellos se encuentran figuras tradicionalmente vinculadas al Pro, como Emmanuel Ferrario, así como otros dirigentes provenientes de distintos espacios políticos, como Graciela Ocaña y miembros del MID. Esta decisión marca un claro distanciamiento, al menos en lo orgánico, de su anterior partido, y lo posiciona como un actor independiente dentro de la Legislatura.

Durante su juramento, Larreta dejó en claro su ambición política: “Mi expectativa es volver a ser jefe de Gobierno en 2027”. Esta afirmación no solo apunta a su deseo de retomar el poder ejecutivo de la ciudad, sino que también sugiere una estrategia de largo plazo: ¿podría la Legislatura porteña convertirse en su plataforma de relanzamiento?

Según fuentes cercanas a Larreta, su agenda legislativa estará centrada en grandes obras e infraestructuras urbanas. Entre los proyectos que planea impulsar, destacan la renovación de tecnologías para servicios esenciales, políticas de vivienda social y un fuerte impulso al desarrollo urbano. Su entorno menciona como prioridad una nueva versión del Viaducto Sarmiento, una propuesta emblemática de sus gestiones anteriores, además de la mejora de los servicios de transporte, seguridad, salud y vivienda.

En su primera intervención como legislador, Larreta también destacó un cambio de enfoque en comparación con su paso por el Ejecutivo. Afirmó que su objetivo no será simplemente denunciar lo que está mal, sino “proponer, construir cosas nuevas, aprender de lo que no hicimos tan bien” durante su gestión. Esta declaración subraya una estrategia de reconstrucción de imagen orientada hacia la gestión, más que a la crítica.

El nuevo bloque y su papel como referente colocan a Larreta en un espacio intermedio: lo suficientemente autónomo para distanciarse de su antigua estructura partidaria, pero con una base institucional sólida dentro del Poder Legislativo porteño. Esta confluencia le permitirá ser, desde el inicio, un actor influyente en debates clave, brindándole una nueva oportunidad para posicionarse en la política local.

Este retorno a la arena legislativa no solo simboliza un intento de reinventarse, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro del Pro y cómo se reconfigurarán las alianzas en el ámbito político de la Ciudad. Mientras Larreta busca consolidar su liderazgo y activar su agenda, los ciudadanos estarán atentos a cómo sus propuestas impacten en sus vidas diarias, especialmente en áreas tan críticas como la vivienda y los servicios públicos.

Te puede interesar:

Subir