¡Increíble! La vacunación en Argentina cae un 70%: ¿Qué consecuencias nos esperan?

Argentina se encuentra frente a un alarmante escenario de fragilidad inmunológica colectiva, una crisis que se ha intensificado debido a la drástica caída en las tasas de vacunación. Este problema, señalado por las principales entidades médicas del país, se configura como una de las crisis sanitarias más graves de las últimas décadas.

Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y el Observatorio de la Infancia y Adolescencia, las tasas de vacunación de dosis clave, como la vacuna antipoliomielítica (IPV) y la segunda dosis de la triple viral, están muy por debajo del 90% recomendado. En algunos casos, los descensos alcanzan cerca del 50% de la población objetivo. Esta baja en la vacunación se observa de manera transversal, pero es especialmente crítica en niños menores de 18 meses, un grupo que requiere la aplicación de esquemas primarios para asegurar su salud.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) ha expresado su "preocupación máxima" ante esta situación, que amenaza la inmunidad colectiva obtenida tras décadas de exitosas políticas de salud pública. Las consecuencias de esta crisis ya son palpables; el país ha registrado brotes activos de enfermedades prevenibles por vacunas, como la tos convulsa (coqueluche), que ha causado la muerte de siete menores de dos años en lo que va del año. Estos decesos son un claro indicador de la disminución de la protección comunitaria.

Los especialistas en salud apuntan a múltiples factores que explican este fenómeno, que van más allá del movimiento antivacunas. Una de las causas identificadas es la disminución de la percepción del riesgo en las nuevas generaciones, que no han experimentado la circulación de patologías graves como el sarampión o la poliomielitis. Esta falta de experiencia ha llevado a un relajamiento en la importancia que se otorga a la vacunación.

Además, se han observado fallas en las estrategias territoriales de vacunación y barreras de acceso, que afectan en particular a los sectores más vulnerables de la población. La interrupción de los servicios durante la pandemia y la desorganización en los programas de inmunización a nivel estatal han contribuido a agravar esta situación. La falta de recursos y una comunicación ineficaz también han jugado un rol crucial en el descenso de las tasas de vacunación.

Ante este preocupante panorama, los especialistas enfatizan la necesidad de reforzar las campañas de concientización y de fortalecer el sistema de salud para garantizar que las vacunas gratuitas y obligatorias del calendario nacional lleguen a toda la población. La vacunación es considerada un derecho de la infancia y una responsabilidad colectiva que el Estado debe asegurar para evitar la reemergencia de enfermedades que habían sido erradicadas o controladas.

Es fundamental que la sociedad comprenda la importancia de la vacunación no solo como una medida individual de protección, sino como una estrategia colectiva que salvaguarda la salud pública. La crisis actual debe ser un llamado a la acción para reanudar y potenciar los esfuerzos en salud pública, garantizando que cada niño reciba la protección que merece.

Te puede interesar:

Subir