A los 24 años, transformó una idea de IA en un imperio de US$ 2,500 millones: ¿cómo lo hizo en solo 8 meses?

El crecimiento vertiginoso del mercado de la inteligencia artificial se hace evidente con el ascenso de micro1, una compañía que ha transformado su enfoque desde un servicio de reclutamiento a una usina de datos para entrenar modelos de IA. Fundada por Ali Ansari, un joven de 24 años que podría convertirse en uno de los multimillonarios más jóvenes del mundo, la empresa ha logrado facturar más de US$ 100 millones al año en solo ocho meses después de pivotar su modelo de negocio. Inicialmente, generaba ingresos anuales de aproximadamente US$ 7 millones y, en un giro sorprendente, su valoración alcanzó los US$ 2.500 millones tras recibir propuestas de inversión, cuando apenas meses antes había cerrado una ronda de financiación que la valuaba en US$ 500 millones.
El interés de Ansari por el entrenamiento en inteligencia artificial surgió cuando una empresa de etiquetado de datos los contactó para colaborar en el reclutamiento. "Pensábamos: ¿por qué esta empresa contrata a cientos de ingenieros en dos semanas? Dijimos: Deberíamos centrarnos en este mercado", explicó. Así, micro1 se reorientó hacia el etiquetado de datos, una actividad que está en plena expansión en Silicon Valley, donde la calidad y cantidad de datos es fundamental para el rendimiento de los sistemas de IA.
Actualmente, los principales laboratorios de IA invierten unos US$ 15.000 millones al año en procesos de entrenamiento, y según proyecciones de Ansari, esa cifra podría superar los US$ 100.000 millones en los próximos dos años. Este mercado no solo está en auge, sino que también ha producido nuevos multimillonarios, como los fundadores de Mercor y Edwin Chen, creador de Surge.
A pesar de que Ansari no reveló clientes específicos, mencionó que micro1 colabora con varios laboratorios de IA avanzados, incluyendo a Microsoft y otras gigantes tecnológicas de las llamadas "Siete Magníficas". Estas empresas buscan especialistas que puedan etiquetar datos en áreas como atención al cliente y banca de inversión, con tarifas que oscilan entre US$ 60 y US$ 170 por hora, y en el caso de expertos médicos o financieros, hasta US$ 500 por hora.
La visión de Ansari es democratizar el trabajo en el campo de la inteligencia artificial, permitiendo que casi cualquier persona pueda trabajar como instructora. Para ello, está desarrollando un servicio que pagará a la gente por grabarse en video mientras realiza tareas cotidianas, generando datos útiles para el entrenamiento de modelos de IA robótica. "La capacitación en IA está afectando fundamentalmente a la economía; es un sector laboral completamente nuevo", afirmó.
A pesar de que el etiquetado de datos era visto como un sector poco atractivo, el cofundador de 01A Ventures, Adam Bain, señala que la complejidad del etiquetado ha aumentado, ya que ahora se busca "encontrar personas más inteligentes que los modelos". Este cambio en la percepción de los inversores ha llevado a un renovado interés en el sector, que ahora es considerado esencial para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Ansari también tiene en mente el potencial del mercado de datos para robótica avanzada, que podría superar al actual mercado de entrenamiento de IA. Las empresas que diseñan robots humanoides enfrentan el desafío de crear un corpus de datos que hoy no existe. Por eso, micro1 ha comenzado a enviar kits de equipamiento, incluyendo gafas Ray-Ban de Meta, a personas que generarán conjuntos de datos fundamentales para los robots, grabándose mientras realizan tareas cotidianas como tender una cama o lavar platos.
La ambición de Ansari es clara: "La única manera de llegar al estado final es cuando seamos capaces de modelar el mundo completamente a la perfección, y eso nunca sucederá". Con su enfoque innovador y un mercado en plena expansión, micro1 se posiciona como un jugador clave en la transformación de la inteligencia artificial y la economía laboral del futuro.
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