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En un análisis reciente, Dante Sica, exministro de Producción durante la gestión de Mauricio Macri, aborda las tensiones económicas que ha vivido Argentina en el último año. Según Sica, el mercado anticipaba que para finales del segundo trimestre el gobierno debería haber comenzado a "rollovear" la deuda, pero factores externos, como la política de Donald Trump, complicaron la situación. A partir del tercer trimestre, se observó un shock transitorio de expectativas negativas que impactó directamente en la actividad económica.

Este contexto de incertidumbre se intensificó debido a errores en la gestión gubernamental, como el caso Libra y las elecciones de septiembre. Sica destaca que casi el 50% del M2 (agregado monetario que incluye efectivo, cuentas corrientes y plazos fijos a corto plazo) estaba dolarizado, lo que afectó el nivel de actividad económica. Sin embargo, tras el proceso electoral, la demanda monetaria comenzó a recuperarse, permitiendo que algunos indicadores de actividad dejaran de estar estancados.

Sica enfatiza que el programa del gobierno debe ser analizado en el contexto de una transición económica. Este año, el gobierno ha definido aspectos fundamentales del esquema cambiario y monetario, aunque algunas decisiones todavía están pendientes. Se espera que para el primer trimestre de 2026, se consoliden las variables que aún presentan incertidumbres, lo que facilitaría el acceso al mercado voluntario de deuda.

Índice
  1. Análisis de la Inflación
  2. Política Industrial y Desregulación

Análisis de la Inflación

En cuanto a la inflación, Sica señala que con un registro del 2.5% en noviembre, superior al de octubre, surgen interrogantes sobre su control, dado el estancamiento de la actividad y el superávit fiscal. "Si este no hubiese sido un año electoral, quizás la inflación hubiera sido menor", comenta. Aun así, reconoce que la economía ha estado desanclada durante años, con déficits significativos a nivel fiscal y monetario.

El exministro también menciona que la demanda de ciertos servicios aún se encuentra en proceso de corrección. Aunque el índice de inflación podría haber sido más bajo en un contexto más estable, considera que la estructura de precios refleja de manera más realista los costos económicos actuales.

Sica anticipa que, a pesar de una posible recuperación de la actividad económica, esto no necesariamente incrementará los índices de inflación. Para el cierre de este año, estima que la inflación estará por encima del 4.5%, lo que dejará un piso de crecimiento del 4% para el año 2026.

Política Industrial y Desregulación

Respecto a la política industrial del actual gobierno, Sica plantea que hay una gran diversidad en la interpretación de lo que significa esta política. Mientras que algunos consideran que históricamente ha sido una selección de ganadores, otros la ven como una economía protegida. Sin embargo, destaca el RIGI (régimen de incentivos a grandes inversiones) como un buen instrumento alineado con las tendencias globales.

A su vez, la desregulación implementada por el gobierno ha permitido a muchas PyMEs mejorar su competitividad. "Gran parte de los problemas que enfrentan las empresas son generados por el propio Estado", afirma Sica, quien recalca la necesidad de un entorno económico más estable que facilite el planeamiento y la competitividad.

En cuanto a la apertura económica, Sica menciona que el gobierno no ha alterado significativamente la estructura arancelaria, pero sí ha agilizado el comercio exterior. Esto ha permitido un aumento en las importaciones, donde el 70% corresponde a bienes de capital, lo que ha beneficiado a ciertas empresas al poder importar insumos necesarios para su producción.

De acuerdo con Sica, el proceso de adaptación de las PyMEs a esta apertura requerirá también un esfuerzo en la capacitación de la mano de obra, asegurando que el sector productivo argentino esté preparado para enfrentar los nuevos desafíos del mercado global. La informalidad en el empleo, un problema arraigado en los últimos 20 años, es otra de las preocupaciones que plantea, especialmente en un contexto de transformación donde muchos trabajadores podrían quedar temporalmente fuera del circuito formal.

Finalmente, Sica concluye que la necesidad de reformas laborales es urgente, mencionando que el sindicalismo ha perdido capacidad de movilización y que cualquier cambio en este ámbito requerirá un consenso amplio en el Congreso. La modernización del sistema laboral es crucial no solo para mejorar la competitividad del país, sino también para abordar la precarización en el empleo que ha ido en aumento en los últimos años.

Con un futuro incierto, Sica aboga por una integración más efectiva en el mercado global, manteniendo un equilibrio entre las alianzas estratégicas y el acceso a mercados emergentes, especialmente aquellos en Asia y África, donde reside una creciente demanda de productos argentinos.

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