¡El Bitcoin se desploma! ¿Estás a punto de perder $10,000? Descubre la cruda realidad para pequeños inversores.

Mantener la calma es el mantra de Christian Rodrigues, un pequeño inversor de bitcoin que ha visto cómo sus ahorros se evaporan en cuestión de semanas. Desde los máximos históricos alcanzados en octubre, la criptomoneda ha sufrido un desplome del 25%, lo que ha generado pérdidas significativas para muchos inversores. Rodrigues, de 40 años y publicista originario de Caracas (Venezuela), reside actualmente en Madrid y asegura que, a pesar de la incertidumbre, mantiene una visión a largo plazo sobre su inversión: “Particularmente me lo tomo con mucha tranquilidad, porque lo veo como una inversión a largo plazo”, expresa. Sin embargo, reconoce que muchos novatos en el mercado están “asustados” por la alta volatilidad de estos activos digitales, especialmente aquellos que ingresaron recientemente al mundo de las criptomonedas.

El panorama ha cambiado drásticamente desde la introducción de los fondos cotizados (ETF) vinculados a criptomonedas, autorizados por la SEC de EE. UU. en enero de 2024. Estos ETF permiten a los inversores comprar un cesto de acciones que replica el movimiento de las criptomonedas sin necesidad de interactuar directamente con el activo digital, lo que los hace más accesibles. Un ETF de bitcoin puede adquirirse por tan solo 40 euros, facilitando el acceso a un mercado que antes parecía exclusivo para unos pocos.

Según Michael Cyprys, analista de Morgan Stanley, “Las criptomonedas han pasado de los márgenes del sistema financiero a convertirse en un componente legítimo de las carteras de inversión convencionales”. Para finales de noviembre, las inversiones en fondos cotizados de bitcoin acumulaban más de 50.000 millones de euros, lo que equivale a la economía de países como Eslovenia o Estonia. Este fenómeno ha atraído especialmente a pequeños ahorradores, quienes representan tres de cada cuatro euros invertidos en estos fondos, según la firma de análisis Bernstein.

A pesar del atractivo de estos ETFs, Rodrigues observa que muchos ingresan al mercado esperando beneficios rápidos. “Mucha gente entra esperando sacar beneficios rápidos”, comenta, mientras él mantiene su estrategia de compra directa y no ha vendido ninguno de sus bitcoins. Sin embargo, muchos de estos fondos, especialmente aquellos gestionados por BlackRock, son promovidos como alternativas al oro, un activo que históricamente ha demostrado ser más estable. Pero la realidad es que las criptomonedas no tienen la misma demanda que el oro y, debido a su menor volumen circulante, cualquier venta masiva puede arrastrar su valor, como lo hemos visto desde octubre.

El colapso del mercado comenzó a mediados de octubre, cuando la amenaza de Donald Trump de imponer nuevos aranceles a China desató la mayor liquidación en la historia del mercado cripto, con más de 19.000 millones de dólares en posiciones cerradas en solo 24 horas. Los pequeños inversores, como Rodrigues, se ven particularmente afectados en estos eventos debido a la falta de recursos que tienen en comparación con grandes gestoras de fondos que pueden cubrirse rápidamente en un mercado que opera las 24 horas.

El abogado Carlos Aránguez, quien dirige la Asociación de Usuarios de Criptomonedas y ha estado invirtiendo en estas activos desde 2018, advierte que “es uno de los peores lugares en los que puedes acudir si necesitas dinero”. Aránguez enfatiza la importancia de invertir solo lo que uno puede permitirse perder, comparando su enfoque al de un jugador de casino. Algunos fondos cotizados, particularmente aquellos apalancados en deuda, pueden parecer más una ruleta que una inversión segura, amplificando tanto los retornos como las pérdidas.

La situación actual recuerda al último “invierno cripto”, cuando el bitcoin perdió el 70% de su valor en un periodo de seis meses entre 2021 y 2022. Durante ese tiempo, Aránguez conoció a una pareja uruguaya que, al igual que muchos, colocó su hipoteca como garantía para un préstamo destinado a invertir en bitcoin, lo que resultó en una inestabilidad financiera devastadora cuando el mercado colapsó. “Perdieron toda la estabilidad que tenían”, advierte.

En un análisis de Morningstar, se destaca que los inversores pequeños suelen comprar en los picos y vender en las caídas, limitando así su retorno. Un inversionista promedio en un fondo cotizado en bitcoin, que podría haber visto un retorno del 45% en el último año, en realidad solo logró cerca del 10%, un retorno que habría sido significativamente mayor si hubiera optado por invertir en un ETF que replicara la composición del S&P 500, disponible desde los años setenta. Este comportamiento plantea interrogantes sobre el futuro de las criptomonedas y si estamos a las puertas de un nuevo criptoinvierno.

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