¡No lo vas a creer! El desgarrador testimonio del excapitán de San Lorenzo que revela la cruda verdad sobre el club y su doloroso futuro

Augusto Batalla, el arquero argentino que brilla actualmente en el Rayo Vallecano, ha compartido reflexiones sobre su paso por San Lorenzo, el club donde se consolidó como un destacado guardameta. En declaraciones recientes, Batalla expresó que fue "feliz" en Boedo y que vivió "momentos inolvidables" durante su tiempo en el club, pero también lamentó la situación actual que atraviesa la institución.
El arquero de 29 años, quien llegó a San Lorenzo cedido por River Plate y tomó el lugar de Sebastián Torrico entre los tres palos, recordó su cercanía emocional con el club. "Me duele ver dónde está el club hoy", comentó, haciendo énfasis en que, aunque su trayectoria lo llevó a jugar en Europa, su corazón aún está con el "Cuervo". Su preocupación por el club es palpable, especialmente por la situación que enfrenta a nivel institucional. "No me sorprende lo que atraviesa por las personas que están al frente. Me duele, inclusive", agregó.
El portero manifestó su deseo de que San Lorenzo mejore, no solo por él, sino por los "laburantes de puta madre" que forman parte del club. "Deseo con toda mi alma que mejore por la gente de San Lorenzo, por mis amigos, por la gente del club", enfatizó. Su conexión con el club es evidente, ya que pasaba tiempo a diario con el personal, lo que le otorga una perspectiva interna sobre la situación actual.
Sobre su continuidad en el club, Batalla reveló que hubo oportunidades de compra por parte de San Lorenzo, pero que estas no se concretaron. "El club tuvo dos opciones de compra bajas para quedarse con mi pase. No lo hicieron, o por falta de recursos o priorizaron otra cosa. No se dio. Yo tenía todo y era feliz ahí", explicó. Vivía en su casa cerca de su familia y la de su mujer, lo que hacía su estadía aún más placentera.
Curiosamente, durante el período electoral en San Lorenzo, los cuatro candidatos a la presidencia expresaron su interés en mantenerlo en el equipo. Sin embargo, según Batalla, "nadie" se comunicó con él. En ese momento, recibió una oferta del Granada de España, donde logró destacarse a pesar del descenso del equipo, antes de llegar al Rayo Vallecano, donde actualmente sigue jugando.
En un tono reflexivo, Batalla cerró su relato diciendo: "Imaginate lo poco que tenía, era San Lorenzo u otra cosa". Esta afirmación deja entrever que su deseo de permanecer en el club se vio frustrado, a pesar de que tanto su proyecto deportivo como el del club parecían coincidir. Su historia es un recordatorio de la pasión que los jugadores sienten por sus clubes, así como de las complejidades del fútbol profesional, donde cuestiones económicas y administrativas a menudo determinan el futuro de los jugadores y de las instituciones.
A medida que el fútbol argentino enfrenta desafíos tanto económicos como institucionales, las palabras de Batalla resuenan como un eco de la necesidad de una gestión más efectiva en clubes que han sido pilares del deporte nacional. Los aficionados, al igual que los jugadores, anhelan un San Lorenzo que vuelva a ser competitivo y que represente los valores y la pasión que siempre lo caracterizaron.
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