¡Increíble! El FMI exige cambios drásticos en la política cambiaria: ¿qué pasará con tu bolsillo?

Una vez más, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha logrado imponer su postura ante el ministro de Economía, Luis Caputo. Durante los últimos días, Caputo enfatizó en diversas entrevistas y encuentros con empresarios que este gobierno es el que más reservas ha adquirido en la historia reciente. Sin embargo, a pesar de la reciente colocación de bonos en dólares realizada la semana pasada, que no representa un regreso a los mercados internacionales de crédito, como explica el economista Pablo Anino, las reservas siguen en un nivel alarmante, superando los 16 mil millones de dólares en números negativos.
Esta situación no solo conlleva el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas pactada con el FMI para finales de diciembre, sino que además el gobierno enfrenta un desafío inmediato: debe reunir más de 3.500 millones de dólares para hacer frente a los vencimientos de deuda con bonistas privados que se deben pagar en enero, que totalizan 4.500 millones de dólares.
Luego de las constantes exigencias del FMI para que el gobierno avance en un plan que fortalezca las reservas, el pasado lunes, tras un cambio en el frente cambiario, la vocera del organismo, Julie Kozak, se pronunció en redes sociales: “Acogemos con agrado el reciente acceso al mercado y los pasos anunciados para fortalecer el marco monetario y de divisas, reconstruir los colchones de reservas y avanzar en reformas que fomentan el crecimiento”. Kozak añadió que “estamos trabajando estrechamente con las autoridades mientras implementan estas medidas importantes”.
Uno de los cambios más significativos es la nueva metodología para actualizar el piso y el techo cambiario, que pasará del 1% mensual a un ajuste basado en la inflación (IPC) de los últimos dos meses. Esto implica que a partir del 1 de enero, el ajuste será del 2,5%. El economista y especialista en finanzas, Christian Buteler, señaló en redes que “una vez más el gobierno debe ceder y aceptar lo que el consenso del mercado reclamaba. Hay que comprar reservas. Esa compra dependerá del crecimiento de la demanda de dinero y la liquidez en el mercado cambiario”. Buteler también aclaró que “no se trata de un programa específico; por ejemplo, comprarán una cantidad determinada por mes”.
Las persistentes dificultades para acumular reservas revelan las inconsistencias del plan económico de Caputo y de Javier Milei. Un problema central del modelo de Milei es que los dólares se escapan debido a pagos de deuda externa, fuga de capitales, turismo e importaciones, y no regresan. Esta situación alimenta una incertidumbre constante y provoca especulaciones en torno a una posible devaluación, la cual, si se materializa, significaría un golpe al poder adquisitivo de los salarios. Mientras tanto, la recesión económica ahoga la industria y amenaza con generar despidos.
A pesar del empuje que le brindó su triunfo electoral, los problemas estructurales de la economía argentina persisten, y las dudas sobre su capacidad para implementar cambios significativos continúan latentes. En este contexto, es urgente enfrentar una política de ajuste que ataca los derechos laborales, ya que la situación requiere una mirada crítica hacia el plan de Milei, el FMI y los grupos económicos que lo respaldan.
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