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La suspensión de los aumentos salariales por parte del gobierno provincial hace medio año ha tenido un impacto negativo significativo en los bolsillos de los trabajadores entrerrianos. Esta decisión no solo afecta a los salarios directamente, sino que también repercute en la recaudación de la Caja de Jubilaciones y el OSER (Iosper reciclado), que deben enfrentar un déficit creciente con los mismos fondos que han sido erosionados por la inflación. En este contexto, enfermarse se convierte en una carga económica considerable para aproximadamente 300.000 entrerrianos.

El estancamiento de las políticas salariales durante seis meses trae consigo estragos inmediatos, pero también daños colaterales que pueden manifestarse a corto o largo plazo. Estos daños se agravan cuando los trabajadores pasan de activos a jubilados, ya que lo perdido durante este tiempo no es recuperable.

La creación del OSER, tras el desmantelamiento del IOSPER, ha resultado en un balance aún más negativo para el sistema de salud. A pesar de que ya se lleva más de un año de intervención, la situación sigue sin mejorar. Los problemas que enfrentan los afiliados son bien conocidos, pero aquí presentaremos datos concretos que ilustran el estado crítico de la salud pública en la provincia.

Costos de Atención Médica

Los costos de atención médica han aumentado drásticamente, lo que agrava aún más la situación de los afiliados:

  • Una orden de consulta a través de Iosper tiene un costo de 15.500 pesos, más un coseguro de 4.000 pesos, aunque en la práctica el afiliado termina pagando alrededor de 6.000 pesos.
  • En odontología, los costos son exorbitantes: una consulta puede costar entre 80.000 y 90.000 pesos; una limpieza entre 100.000 y 160.000; un tratamiento de conducto varía entre 110.000 y 180.000, más 60.000 pesos por el arreglo; y una prótesis de un solo maxilar puede llegar a los 500.000 pesos.
  • Consultas en clínica y pediatría oscilan entre 25.000 y 30.000 pesos, mientras que especialidades como cardiología y ginecología comienzan en 40.000 pesos.
  • Los psiquiatras cobran entre 45.000 y 150.000 pesos, y las psicólogas aproximadamente 35.000 pesos.
  • Pruebas diagnósticas como la espirometría tienen un costo de 70.000 pesos, mientras que un Papanicolau con extracción asciende a 60.000 pesos. Un hemograma, fundamental para detectar diversas afecciones, cuesta 7.200 pesos, y una radiografía de tórax 34.000 pesos.
  • Una ecografía abdominal tiene un precio de 66.000 pesos, y un legrado puede costar entre 93.000 y 150.000 pesos, dependiendo de si se va con orden o no.

A esto se le suma la deuda que el OSER mantiene con los prestadores de servicios médicos desde agosto, generando incertidumbre y preocupación en el sector. A pesar de las promesas del gobernador de que se realizarían pagos antes de fin de año, la situación sigue estancada, y la reglamentación de la ley que creó el OSER aún no está en vigor.

Los problemas no se limitan a los costos de atención; también se reflejan en la falta de respuesta efectiva a las necesidades de los afiliados. A pesar de los esfuerzos por desmantelar el IOSPER, los resultados han sido decepcionantes, y se ha reconocido que no se ha hecho nada sustancial para mejorar la situación.

La realidad es clara: los afiliados enfrentan un dilema entre pagar los altos costos de atención médica o esperar por un sistema que no parece dar respuestas. La alternativa, que es recurrir a hospitales públicos, tampoco es sostenible, ya que los turnos pueden demorar indefinidamente.

En resumen, la situación de la salud pública en Entre Ríos es alarmante. La falta de aumentos salariales y la ineficacia del nuevo sistema de salud están convirtiendo la atención médica en un lujo que muchos no pueden permitirse. Los desafíos son enormes, y el futuro inmediato no parece ofrecer soluciones viables para los trabajadores y jubilados de la provincia.

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