¡Alerta! La morosidad en créditos alcanzó un 30%: ¿Qué significa esto para tu bolsillo?

La morosidad en el pago de tarjetas de crédito y préstamos personales ha alcanzado nuevos niveles preocupantes, de acuerdo a datos recientes del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este fenómeno no es nuevo, ya que ha mostrado un aumento continuo durante los últimos diez meses, reflejando una tendencia alarmante en la capacidad de los argentinos para cumplir con sus obligaciones financieras.

En octubre, la tasa de morosidad en el sector privado se situó en un 4,5% del total de créditos otorgados, lo que representa un incremento de 0,4 puntos porcentuales en comparación con el mes anterior. Sin embargo, la situación es aún más grave en los préstamos destinados a familias, donde esta cifra se eleva a un récord de 7,8%, lo que indica un deterioro significativo en la salud financiera de los hogares argentinos.

Los datos indican que el aumento de la morosidad afecta a diferentes grupos de entidades financieras, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del actual sistema de crédito. En particular, el segmento de préstamos personales ha sido uno de los más impactados, registrando una morosidad del 9,9%, un aumento alarmante desde el 3,3% que se observó en diciembre de 2024. Esta tendencia sugiere que cada vez más argentinos enfrentan dificultades para hacer frente a sus deudas.

Por su parte, el comportamiento de las tarjetas de crédito también ha mostrado un deterioro significativo. En octubre de 2025, el 7,7% del total financiado con tarjetas se encontraba en situación irregular, lo que representa un aumento de 0,3 puntos en el último mes y 5,8 puntos en comparación con el cierre de 2024. Estas cifras son indicativas de un problema estructural en la gestión de créditos al consumo en el país.

La creciente morosidad en el sector de créditos personales y tarjetas de crédito no solo es un reflejo de la situación económica actual, sino que también plantea desafíos para las políticas monetarias y crediticias del país. Con un contexto inflacionario que presiona sobre los ingresos de las familias, la capacidad de pago se ve comprometida, lo que podría desencadenar una mayor crisis de confianza en el sistema financiero.

El análisis de estos datos revela una realidad crítica: la combinación de inflación, desempleo y un sistema de créditos cada vez más restringido está generando un círculo vicioso que afecta a los ciudadanos y a la economía en su conjunto. Si la situación no se aborda con medidas efectivas, es probable que veamos un aumento en la morosidad que podría impactar aún más en el acceso al crédito y en el comportamiento del consumo en el país.

En conclusión, el incremento en la morosidad de los préstamos personales y las tarjetas de crédito es una señal de alerta que no puede ser ignorada. Es fundamental que tanto los responsables de políticas como los actores del sistema financiero trabajen en conjunto para implementar estrategias que ayuden a aliviar la carga de los deudores y a restaurar la confianza en el sistema crediticio argentino.

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