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El debate en torno al **Presupuesto 2026** ha tomado un giro significativo en la **última semana de sesiones extraordinarias en el Senado**, donde las **negociaciones intensas** y los **movimientos políticos** han sido protagonistas. A pesar de las tensiones y los acuerdos forzados, el **Gobierno** ha logrado avanzar en su agenda, encaminando la sanción del presupuesto, mientras que la **oposición dialoguista** ha decidido acompañar ciertos proyectos, pero ha puesto frenos en otros. Además, el **kirchnerismo** ha tenido que lidiar con **tensiones internas**, celebrando la postergación de la **reforma laboral**, que se trasladó a febrero.
La estrategia parlamentaria fue delegada en **Martín Menem** y **Patricia Bullrich**, quienes enfrentaron la complicada tarea de administrar expectativas tras un **traspié inesperado en Diputados**. A pesar de que el **oficialismo** incrementó su volumen legislativo tras las elecciones, la falta de **mayorías propias** ha obligado a negociar con cada paso. Las **maniobras fallidas** y los acuerdos políticos paralelos, como el reparto de cargos en la **AGN**, han dejado un sabor amargo y han expuesto los límites de la estrategia inicial del Gobierno.
En este contexto, el **Senado** ha emergido como un factor de equilibrio, crucial para evitar que el consenso alcanzado se desmoronara. La llegada de **Patricia Bullrich** como figura central en la Cámara alta ha modificado el clima interno. Uno de los puntos más espinosos ha sido la mencionada **reforma laboral**. Bullrich, buscando acuerdos con la **oposición dialoguista**, no logró reunir los votos necesarios para avanzar de inmediato, lo que la llevó a postergar el debate y descomprimir la tensión política sin romper los puentes construidos.
De cara al futuro, la atención estará centrada en cómo el Gobierno abordará los temas pendientes del **Presupuesto** y en la reactivación de la **reforma laboral** en febrero. No se descarta la posibilidad de utilizar un **DNU** (Decreto de Necesidad y Urgencia), lo que implicaría sortear la intacia del poder Legislativo para resolver aspectos conflictivos, asumiendo así el costo político que ello conlleva. La dinámica de esta semana ha dejado una lección clara: avanzar sin los votos necesarios puede resultar más costoso que negociar. Por lo tanto, el equilibrio interno se torna clave para lo que viene.
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