¡Increíble! La batalla secreta entre Grabois y libertarios: ¿quién se queda con el poder en la Auditoría? Descubre lo que nadie se atreve a contar.

En la madrugada del jueves pasado, la Cámara de Diputados de la Nación se convirtió en el escenario de un movimiento audaz que desató tensiones en el bloque del PRO. Durante el debate del Presupuesto y la ley de Inocencia Fiscal, se introdujo la designación de tres integrantes de la Cámara baja para la Auditoría General de la Nación, el organismo de control dependiente del Congreso. La propuesta, que incluía a Mónica Almada, Juan Ignacio Forlón y Pamela Calletti, evidenció un pacto entre el Gobierno nacional, el peronismo y los gobernadores aliados del Norte, lo que generó el descontento entre los miembros del partido fundado por Mauricio Macri.

El origen de esta maniobra se remonta a la jura de los legisladores porteños unos días antes. En la sede legislativa de la Ciudad de Buenos Aires, se encontraron importantes figuras, como los libertarios Karina Elizabeth Milei, Martín Menem y Manuel Adorni, este último elegido por Javier Milei como jefe de Gabinete nacional. En contraste, dirigentes peronistas, incluyendo al titular de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos, y el senador nacional Mariano Recalde, ocupaban la primera fila.

Según la reconstrucción de este cronista, el abogado Olmos se dirigió al presidente de la Cámara de Diputados nacional, preguntando:

“Che Martín, ¿por qué no apuramos lo de la AGN?”

A lo que el riojano respondió tras una breve pausa:

“Dejame chequearlo con Karina”

. Tanto oficialistas como opositores que interactúan con el Gobierno coincidieron en una frase: “Lo que se acuerda con Karina, siempre es así. No te da vueltas y si te lo dice, lo cumple”.

Así, se materializó el acuerdo que llevó a la designación de Forlón, un cercano amigo de Máximo Kirchner, la ex macrista Almada, conocida por el apodo “Almohada” desde la época de Fernando De la Rúa, y la salteña Calletti, apoyada por el cristinismo, el massismo y los gobernadores, gracias a su leal trayectoria en el bloque de diputados peronistas y su paso por el Gabinete de Juan Manuel Urtubey.

Un dato relevante sobre Karina Milei es que Mónica Almada había sido despedida del Ministerio de Economía, posiblemente por sus reuniones con Lule Menem, y fue acogida de inmediato por Karina en la AGN, mostrando una fidelidad notable. Sin embargo, la reacción en el PRO no se hizo esperar; impulsados por el indignado Cristian Ritondo, iniciaron acciones judiciales contra el nombramiento de los auditores, argumentando que se había realizado de manera inconstitucional y apresurada.

Desde la Auditoría, defensores del proceso subrayan que el artículo 85 de la Constitución Nacional establece que la AGN “brinda asistencia técnica al Congreso de la Nación” y lo hace “con arreglo a la composición de las Cámaras”. Mientras algunos sostienen que este es un tema abierto a discusión, otros apuntan que los auditores ya han jurado tanto en Diputados como en la propia Auditoría, aunque en horarios diferentes: de madrugada en el Congreso y a las 11 de la mañana en la AGN.

La jura de Calletti fue un ejemplo de la premura en la que se desarrolló este proceso. Al ser convocados, Forlón y Almada estaban preparados, pero la abogada salteña no aparecía. Se dice que el diputado entrerriano Guillermo Michel la llamó repetidamente hasta despertarla, permitiendo que Calletti llegara a tiempo para jurar y asegurar su puesto en la futura Auditoría. Todos, desde libertarios hasta peronistas, parecían satisfechos con el desenlace.

A medida que la situación de la Auditoría se estabilizaba, en el peronismo comenzaron a analizar los movimientos del diputado nacional Juan Grabois, quien ha provocado tensiones en la gobernación bonaerense y en La Cámpora. Cristina Kirchner se ha mantenido al margen, recuperándose de una apendicitis en el sanatorio privado Otamendi.

Grabois ha generado disturbios en municipios como Quilmes y Lanús, donde los intendentes son los camporistas Mayra Mendoza y Julián Álvarez, respectivamente. La respuesta de La Cámpora ha sido contundente, difundiendo audios donde Mendoza sermonea a Grabois y señalando la violencia de sus acciones:

“Todo el mundo vio cómo prendieron fuego un árbol de Navidad. Son delincuentes”

, afirmó un dirigente cercano a CFK.

Además, La Cámpora ha identificado al Movimiento Evita como un actor problemático en Lanús, divido entre dos facciones: una alineada con Emilio Pérsico y otra con Axel Kicillof. En medio de estas disputas, los militantes evitistas reclamaban sueldos atrasados por parte del alcalde camporista.

En un contexto más amplio, el camporismo también presiona a Kicillof para determinar las autoridades del Senado bonaerense, donde manda Verónica Magario. Las vicepresidencias aún no han sido definidas, y hay una lucha en la que pugnan Sergio Berni y Mario Ishii, ambos sostenidos por Cristina Kirchner. La situación en la política argentina sigue siendo tensa y llena de intrigas, lo que promete un ambiente convulso en los próximos meses.

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