¡Impactante! Mineros bolivianos en NUEVO estallido social: ¿Qué ocultan las protestas? ¡Descubre las cifras que asustan!
En un clima de creciente tensión social, la Central Obrera Boliviana (COB), la principal organización sindical del país, decidió continuar con las protestas que se oponen al reciente decreto que eliminó los subsidios a los combustibles. Desde su anuncio, los mineros estatales han liderado una huelga general indefinida, que ya lleva tres días, con la intención de hacer escuchar su voz en La Paz, sede del Gobierno boliviano.
Mario Argollo, líder de la COB y minero de profesión, declaró ante los medios: “Seguir con la movilización, con el paro general indefinido escalonado”. Esta frase refleja la determinación de los trabajadores a mantener la presión contra una medida que consideran perjudicial no solo para sus intereses, sino para la economía del país en general.
A pesar de que la participación en las manifestaciones ha disminuido en comparación con los primeros días, Argollo confirmó que los sindicatos seguirán concentrados en La Paz y no cesarán en su lucha, incluso durante las celebraciones de fin de año. “Las manifestaciones seguirán de forma permanente mientras el decreto continúe vigente”, advirtió el dirigente.
El decreto en cuestión, el decreto 5503, que entró en vigencia hace apenas una semana, establece un aumento del 86% en el precio de la gasolina y del 162% en el diésel, en comparación con las tarifas subsidiadas que habían estado vigentes por más de 20 años. Esta decisión forma parte de un paquete económico más amplio que también incluye un aumento del salario mínimo de 2.750 a 3.300 bolivianos (aproximadamente 395 a 474 dólares) y mejoras en beneficios sociales.
El Gobierno, encabezado por el presidente Rodrigo Paz, defiende la eliminación de las subvenciones como una medida necesaria para garantizar el abastecimiento de combustibles, que había sido irregular durante casi un año y medio. Según los datos oficiales, esta política generaría un ahorro diario de 10 millones de dólares para el Estado.
Sin embargo, las reacciones a la medida no se han hecho esperar. Varios sindicatos, incluidos transportistas y comerciantes, han levantado sus protestas tras alcanzar acuerdos con el Ejecutivo, dejando a los mineros estatales como los principales actores en esta lucha. La COB, antigua aliada política de los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce, se encuentra en una posición difícil, enfrentando no solo al gobierno, sino también a sectores de la población que critican los bloqueos y el impacto que las manifestaciones están teniendo en el tráfico y el comercio en el centro de La Paz.
La situación se agrava por la reciente postura del vicepresidente Edmand Lara, quien, a través de un video en TikTok, expresó su apoyo a los manifestantes y llamó a la resistencia, afirmando que “los tiranos van a caer”. Esta declaración se produce en un momento en que Lara se ha declarado en “oposición constructiva” al presidente Paz, un hecho que ha desatado reacciones dentro del oficialismo.
Las protestas de la COB han sido recibidas con críticas mixtas por parte de la población. Algunos ciudadanos expresan su apoyo a la causa de los mineros, mientras que otros se muestran frustrados por las interrupciones en su vida diaria. Las autoridades municipales han informado sobre afectaciones al tránsito y a las actividades comerciales durante las jornadas de movilización, lo que plantea una clara tensión entre el derecho a protestar y la necesidad de mantener el orden público.
A medida que avanzan las negociaciones y las protestas, queda por ver cómo se desarrollará esta situación en los próximos días. La COB ha manifestado su intención de continuar informando a la población sobre las implicaciones del decreto y su impacto negativo en la economía nacional. Mientras tanto, en un contexto de creciente descontento social, la respuesta del gobierno y la capacidad de la COB para movilizar a más sectores de la sociedad serán cruciales para el desenlace de este conflicto.
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