¿El inesperado cruce entre Milei y Trump? ¡Lo que Grabois reveló podría cambiarlo todo!

En la Casa Rosada, el clima es tan agobiante como la situación política actual. Con 33 grados en el centro porteño, el funcionario que sube las escaleras luce algo agitado. Desde su celular, llama a un asistente para averiguar sobre el aire acondicionado, añadiendo un toque de ironía: “Mirá de lo que me estoy preocupando. Pensar que en el primer año nos dijeron que nos íbamos en helicóptero en Semana Santa”. Esta referencia a los “pochoclos en la playa” simboliza la fragilidad del gobierno de Javier Milei en sus inicios, cuando la coalición de La Libertad Avanza apenas contaba con 37 bancas en la Cámara de Diputados y siete en el Senado.

El año ha sido tumultuoso, con récord de renuncias entre ministros y secretarios, incluyendo dos jefes de Gabinete. Este escenario se ha visto enmarcado por un liderazgo inusual, el de un **outsider** sin experiencia política, caracterizado por su personalidad extravagante. En la vereda opuesta, el peronismo siempre acechante, cuestiona si este modelo puede realmente funcionar. Sin embargo, tras una serie de crisis, como el caso **$Libra** y los problemas en la Agencia de Discapacidad, Milei ha logrado cerrar el primer tramo de su gestión con un triunfo electoral, apoyado por una disminución de la inflación y un notable control en las calles.

La aprobación del Presupuesto 2026, aunque no es exactamente lo que Milei deseaba, representa un logro significativo que fortalece su posición. “Se viene un súper 2026. El superávit fiscal es nuestra bandera y van a seguir las buenas noticias”, declaró **Luis Caputo**, el ministro de Economía. Milei proyecta un crecimiento de la economía entre el cinco y el siete por ciento, incluso anunciando que el índice de inflación de agosto comenzará con un cero delante. Sin embargo, la realidad es que la economía se frenó en octubre, con una retracción del 0,4% según el estimador mensual del **EMAE**. El crecimiento acumulado para este año se prevé entre el 4 y el 4,5%, una comparación positiva respecto al 2024, cuando la actividad cayó un 1,7%.

En el horizonte, el oficialismo enfrenta dos reformas cruciales: la laboral y la tributaria. Ambas han sido postergadas por la falta de apoyo, pero son consideradas clave para atraer inversores, especialmente ante el interés del **FMI**. El riesgo país ha cerrado recientemente por debajo de los 600 puntos básicos, un número que, aunque favorable comparado con la herencia del kirchnerismo, debería ser aún menor dada la deuda que Argentina enfrenta en enero, que asciende a 4.300 millones de dólares.

La situación actual refleja un Milei que ha logrado actuar a su manera, enfrentando constantes desafíos que han moldeado su carácter y decisiones. Su estrategia combina un discurso retórico fuerte con un enfoque pragmático en la práctica. El politólogo **Andrés Malamud** señala que esta combinación le ha permitido obtener mejores resultados que sus predecesores. Sin embargo, el futuro de su gestión dependerá en gran medida del contexto global: "Con precios de las commodities en alza y tasas de interés en baja, Milei reelige; si ocurre lo contrario, choca", advierte Malamud.

Desde el lado del peronismo, la situación no es menos complicada. **Rosendo Fraga**, historiador y analista político, menciona que Milei logró un paso clave al obtener un tercio de una de las Cámaras en las elecciones, lo que le otorga poder de veto. La fragmentación dentro del peronismo es notoria, con figuras como **Mayra Mendoza** y **Juan Grabois** enfrentándose en el ámbito interno, mientras que otras voces, como la del pastor **Dante Gebel**, comienzan a surgir como potenciales rivales. Gebel ha insinuado su interés en presentarse como candidato presidencial, lo que ha provocado reacciones diversas en el entorno mileísta.

Esta confrontación interna refleja una crisis de identidad dentro del kirchnerismo, que sigue dividido entre sus líderes tradicionales y los jóvenes de **La Cámpora**. La reciente discusión sobre el uso de la violencia en las manifestaciones también evidencia una falta de consenso sobre la dirección que debe tomar el movimiento. Mientras tanto, la figura de **Máximo Kirchner**, hijo de la vicepresidenta **Cristina Fernández de Kirchner**, sigue siendo central en la política del PJ, aunque el partido enfrenta un futuro incierto.

Así, con la economía al borde y el clima político cargado de tensiones, se vislumbra un futuro incierto tanto para el oficialismo como para la oposición. Todos los actores políticos deberán navegar en esta compleja encrucijada, donde las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían definir el rumbo del país.

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