¡Escándalo! La ONU revela por qué las elecciones en Myanmar son una farsa total y lo que esto significa para el futuro de la región.

El relator especial de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en Birmania, Tom Andrews, ha hecho un llamado contundente a la comunidad internacional para que no reconozca las elecciones celebradas en Myanmar, que él califica de “teatro del absurdo”. Este proceso electoral, argumenta Andrews, carece de legitimidad y es un intento de la junta militar que controla el país desde el golpe de Estado de 2021.

Según Andrews, “unas elecciones organizadas por una junta que continúa bombardeando civiles, encarcelando a líderes políticos y criminalizando toda forma de disidencia no son elecciones, sino un teatro del absurdo realizado a punta de pistola”. En su mensaje, subrayó que legitimar estos comicios sería “recompensar a un régimen que continúa cometiendo atrocidades a diario” y que no representa la voluntad del pueblo birmano.

La primera fase de estas elecciones legislativas culminó el pasado domingo 28 de diciembre, casi cinco años después del golpe militar que sumió a Myanmar en una guerra civil. La junta militar sostiene que estos comicios son un paso hacia la democracia, mientras que la exlíder y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, sigue encarcelada. Andrews advierte que este proceso electoral se asienta sobre la opresión, la coerción y la violencia de la junta, y que no ofrece una salida a la crisis del país.

En un contexto de desconfianza, el entusiasmo por participar en estas elecciones fue notoriamente bajo. En un centro de votación en Rangún, había más periodistas y trabajadores electorales que votantes. Esto resume el clima de descontento y miedo que impera en el país, donde muchas personas han tenido que huir de sus hogares debido a los ataques aéreos por parte del ejército. Una mujer de 40 años que se identificó como Moe Moe Mying expresó: “Es imposible que esta elección sea libre y justa. ¿Cómo podemos apoyar una elección controlada por la junta cuando estos militares han destruido nuestras vidas?”

Por su parte, el jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, defendió la legitimidad de los comicios, asegurando que son “libres y justas”, a pesar de ser organizadas por el ejército. “Les aseguramos que estas son unas elecciones libres y justas. Fueron organizadas por los militares, no podemos permitir que nuestra reputación se empañe”, declaró tras emitir su voto en Naipyidó.

El Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo, pro-militar, se perfila como el principal beneficiario de estos comicios. En contraste, la mayoría de los partidos que participaron en las elecciones de 2020, incluido el de Suu Kyi, han sido disueltos por la junta. Actualmente, Myanmar, con una población de aproximadamente 50 millones de habitantes, se encuentra en una profunda crisis, y no se están realizando votaciones en las áreas bajo control rebelde.

Las elecciones continuarán en las siguientes fechas: la segunda etapa está programada para el 11 de enero y la tercera para el 25 del mismo mes. Andrews reiteró su llamado a los gobiernos para que rechacen estas elecciones fraudulentas en un momento en que la junta intensifica la coerción para que los ciudadanos voten.

Mientras tanto, Aung San Suu Kyi, de 80 años, cumple una condena de 27 años de cárcel por cargos considerados políticamente motivados por organizaciones de derechos humanos. Su hijo, Kim Aris, desde su hogar en Reino Unido, comentó que “no creo que ella considere que estas elecciones sean significativas de ninguna manera”.

La situación en Myanmar sigue siendo crítica, y la falta de un proceso democrático genuino solo perpetuará la represión, la división y el conflicto en un país que anhela la paz y la estabilidad.

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