¿Francella salvando el mercado digital? ¡El cine argentino al borde del colapso! ¡Descubre la verdad!

Guillermo Francella, uno de los actores más emblemáticos de la Argentina, viajó a Mar del Plata para el estreno de «La cena de los tontos» y aprovechó la ocasión para compartir su visión sobre el streaming y el estado actual del cine nacional. En una charla con Puro Show, el actor celebró el impacto positivo de las plataformas digitales, pero su silencio sobre la crisis que atraviesa la industria del cine argentino no pasó desapercibido.

«Surgió el streaming y no se puede negar una realidad, ha sido un éxito muy grande», afirmó Francella, poniendo de relieve el fenómeno de Luzu, que llenó el Gran Rex. Sin embargo, omitió mencionar que, mientras las plataformas privadas crecen, el cine argentino enfrenta su peor momento en décadas debido al desfinanciamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

Índice
  1. El silencio sobre la crisis del sector
  2. La realidad detrás del optimismo
  3. Puntos clave:

El silencio sobre la crisis del sector

Francella reconoció que «el cine sí [mermó], desde que llegaron las plataformas y postpandemia la gente no concurre a los cines», una simplificación que ignora un problema mucho más complejo. La administración del presidente Javier Milei ha desmantelado el INCAA y recortado drásticamente los subsidios al cine nacional, dejando a productoras, técnicos y trabajadores del sector en una situación crítica.

Según datos del INCAA, en 2024 se estrenaron apenas 86 películas argentinas, lo que representa un descenso del 40% en comparación con años anteriores. Además, más de 30 salas de cine han cerrado en todo el país, principalmente en el interior, donde las películas nacionales eran fundamentales para el acceso cultural.

Francella, al afirmar que «hay que adaptarse porque sino uno termina siendo de la Edad Media», parece justificar un enfoque que prioriza el mercado sobre el apoyo estatal. Este discurso resulta irónico, dado que su carrera se construyó en gran parte gracias a la asistencia del gobierno al cine y la televisión nacional. Ahora, propone una adaptación a un modelo donde solo los que pueden autofinanciarse o atraer inversión privada logran sobrevivir.

La realidad detrás del optimismo

A pesar de que Francella describió su año como «muy bueno e intenso», con proyectos en España y la cuarta temporada de «El Encargado», miles de trabajadores del cine argentino han perdido sus empleos debido a los recortes. Técnicos, escenógrafos, vestuaristas y productores independientes se han visto afectados por la eliminación de líneas de financiamiento que existían desde hace décadas.

El actor también omitió mencionar que el streaming, aunque exitoso para algunos, no genera la misma cantidad de empleo que la industria cinematográfica tradicional, ni contribuye fiscalmente de la misma manera que el sistema de fomento al cine nacional.

«¿Por qué negar algo que ha cambiado tanto y que está ocurriendo?», se preguntó Francella en relación a los nuevos formatos. La pregunta podría invertirse: ¿por qué ignorar la crisis deliberada que sufre el cine argentino por decisiones políticas del gobierno libertario?

Las declaraciones de Francella contrastan con las de colegas como Ricardo Darín, Cecilia Roth y Leonardo Sbaraglia, quienes han denunciado públicamente el desmantelamiento del INCAA y defienden la cultura como un derecho, no como una mercancía.

Francella cerró su análisis afirmando que «el teatro no ha mermado la afluencia de público», aunque evitó mencionar que el teatro comercial en el que participa poco tiene que ver con el teatro independiente, el cual sí sufre el impacto del ajuste y la pérdida de subsidios.

Por último, su elección de celebrar la «adaptación» al mercado llega en un momento crítico, mientras el gobierno de Milei ejecuta un plan de destrucción de la cultura pública sin precedentes en la historia democrática argentina. Este silencio sobre la realidad del sector cultural no pasa desapercibido en una comunidad que lucha por resistir el embate de un modelo neoliberal.

Puntos clave:

  • Francella elogió el streaming y los nuevos consumos sin mencionar la crisis del cine por los recortes del gobierno de Milei.
  • El INCAA fue desfinanciado brutalmente, resultando en un 40% menos de estrenos de películas argentinas en 2024.
  • Cerraron más de 30 salas de cine en todo el país por falta de apoyo estatal.
  • Miles de trabajadores del sector audiovisual perdieron sus empleos por la eliminación de líneas de financiamiento.
  • El actor propuso «adaptarse» al mercado mientras colegas como Darín y Roth denuncian el desmantelamiento cultural.

El panorama es alarmante, y las palabras de figuras como Francella simbolizan una desconexión con la dura realidad que viven muchos en el sector cultural argentino. Al final, el cine nacional no es solo una industria, sino un reflejo de la identidad colectiva de nuestra sociedad.

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