¡Increíble! ¿Por qué minar un Bitcoin ya cuesta MÁS que un auto de lujo? ¡Descubre el impactante motivo!

Durante 2025, Bitcoin ha demostrado ser uno de los ecosistemas cripto más dinámicos, especialmente en el sector de la minería. Este año, empresas dedicadas a esta actividad han acumulado grandes sumas de dinero gracias al aumento en el valor de Bitcoin y a las comisiones que este genera. Sin embargo, la realidad es más compleja de lo que parece, y voces de la comunidad ya advierten que la viabilidad económica de los mineros podría estar en peligro.
El aumento de los costos energéticos, la presión de la inteligencia artificial (IA) sobre los centros de datos y la disminución de las recompensas por bloque están cuestionando un modelo que, durante años, se consideró sostenible. Mientras algunas empresas continúan generando beneficios, otras comienzan a diversificarse o incluso a abandonar la minería, abriendo un debate crucial sobre el futuro económico de Bitcoin.
El costo de la minería en 2025
Según datos de la web MacroMicro, el costo promedio de minar un bloque de Bitcoin se sitúa en unos 99.148 dólares, mientras que el precio de BTC es aproximadamente de 88.410 dólares. Esto indica que minar un bloque no es necesariamente redituable; se mantiene atractivo gracias a la emisión coinbase de cada bloque, que equivale a 3,125 BTC —alrededor de 276.281,25 dólares. Sin este subsidio, muchos mineros estarían operando con pérdidas.
La situación se complica aún más. En noviembre de 2025, el costo de minar un Bitcoin podría dispararse hasta 114.000 dólares debido a la crisis de acceso a ASICs y al creciente consumo energético por parte de la IA. Las empresas se ven obligadas a diversificar sus actividades para mantener sus números en verde. Por ejemplo, Riot Platforms, con un poder de minería de 36 EH/s y una tesorería de 19.000 BTC, ha generado beneficios de alrededor de 500 millones de dólares en 2025. Su reciente incursión en el sector de IA ya le ha reportado 180 millones de dólares gracias al aumento en el valor de sus acciones.
Otras empresas, como Core Scientific, IREN, TeraWulf y HIVE, están siguiendo un camino similar, migrando gradualmente al sector de IA. Por ejemplo, Core Scientific estima que su actividad en IA les permitirá generar 400 millones de dólares hacia finales de 2025, mientras que IREN y TeraWulf prevén ganancias de 87 y 50,6 millones de dólares, respectivamente. HIVE es la que más ganancias obtiene, con unos 150 millones de dólares por esta nueva actividad.
Perspectivas económicas y desafíos futuros
De cara a 2026, las perspectivas son aún más preocupantes. La producción de silicio está al límite, y gigantes tecnológicos como Google tienen dificultades para acceder a componentes esenciales como ASICs, GPUs y memoria RAM. OpenAI y Microsoft, por ejemplo, han asegurado el 40% de toda la producción de memoria para el año 2026, lo que indica que la crisis no se resolverá rápidamente.
Los mineros deberán afrontar el desafío de actualizar sus equipos, no solo para la minería, sino también para su nuevo enfoque en IA. Si la tendencia de un Bitcoin con bajo valor persiste y las ganancias de minería siguen disminuyendo, es probable que veamos una reducción en el hashrate y un aumento en los centros de datos de IA. Los mineros inevitablemente se dirigirán hacia donde hay dinero, y en el actual panorama, Bitcoin no parece ofrecer la rentabilidad que esperaban.
A medida que se acerquen los próximos halvings, la situación se tornará más crítica. La actual recompensa coinbase, que hoy les permite obtener ganancias, dejará de existir. Esto implica que depender únicamente de las comisiones se convierte en una apuesta arriesgada para muchos mineros, quienes podrían no estar dispuestos a dar ese salto.
Este cambio de ciclo plantea interrogantes sobre el futuro de Bitcoin. A pesar de que la red está diseñada para adaptarse a un menor número de mineros, el problema radica en la sostenibilidad económica. Si la minería deja de ser atractiva para empresas e inversores, el sistema se sostendrá con menos actores, pero con una mayor concentración y una dependencia creciente de energía extremadamente barata. Aunque Bitcoin no desaparecería, podría transformarse en una red más austera y menos industrial, alejándose del modelo de gran infraestructura que ha predominado en los últimos años.
En este contexto, algunas voces en el ecosistema mantienen la esperanza de que la adopción masiva y la regulación adecuada llevarán a un incremento en las comisiones. Sin embargo, en el actual panorama, estas afirmaciones suenan más bien etéreas. Se está explorando un territorio inexplorado y el futuro de Bitcoin podría depender de la cohesion de su comunidad para enfrentar estos desafíos.
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