¡Increíble jugada de De Loredo y Milei que podría arruinar la carrera de Lousteau! ¿Te lo vas a perder?

Rodrigo de Loredo ha dado esta semana un paso político significativo que refuerza su alianza con el gobernador mendocino Alfredo Cornejo y con el sector del radicalismo que busca establecer una relación institucional con la Casa Rosada. La reciente designación de Elisa Caffaratti en la mesa directiva del Comité Nacional de la UCR le asegura al cordobés una representación directa en el núcleo donde se define actualmente la estrategia del partido.

Este movimiento no es menor. De las cinco sillas reservadas para los gobernadores radicales en la conducción liderada por Leonel Chiarella, Cornejo ha cedido una para garantizar la representación del deloredismo. Caffaratti, quien es la jefa del bloque radical en el Concejo Deliberante de Córdoba capital, combina un perfil técnico sólido, experiencia legislativa y un alineamiento político claro con De Loredo.

El acuerdo también reconfigura el mapa interno del partido: por un lado, el eje Cornejo–De Loredo–Leandro Zdero, que impulsa una oposición institucional y pragmática frente a Javier Milei; por otro, los sectores críticos referenciados en Martín Lousteau y Gerardo Morales, que se oponen a cualquier convergencia con La Libertad Avanza.

En el trasfondo se dibuja una disputa mayor: el futuro político de Córdoba. Con Gabriel Bornoroni ya posicionado como operador libertario y Luis Juez reajustándose a la nueva realidad política, De Loredo aún no tiene asegurado su lugar en la mesa de Karina Milei. Sin embargo, fortalece su activo más valioso: la red territorial de más de 170 intendentes radicales en la provincia.

Así, el diputado radical mezcla construcción interna, acuerdos interprovinciales y posicionamiento estratégico frente al oficialismo nacional. En un panorama de partidos fragmentados y alianzas volátiles, De Loredo busca acumular poder propio para no quedar atrapado ni como un apéndice del mileísmo ni subordinado al cordobesismo.

Un movimiento que reordena la interna radical

La jugada de Rodrigo de Loredo va más allá de una simple designación partidaria; es parte de un reacomodamiento más profundo dentro de la UCR. En el contexto actual, el partido enfrenta dos estrategias opuestas frente al gobierno de Javier Milei. Mientras un sector busca confrontar para preservar su identidad, otro apuesta por construir influencia real a través del diálogo institucional. La alianza con Alfredo Cornejo posiciona a De Loredo de manera clara en este segundo grupo.

La importancia de esta dinámica radica no solo en el fortalecimiento de su posición dentro del partido, sino también en cómo afecta la configuración política en Córdoba y, potencialmente, a nivel nacional. Con la fragmentación del sistema político argentino y el ascenso de nuevas fuerzas, la capacidad de los tradicionales partidos, como la UCR, para adaptarse y encontrar un camino viable es crucial. La estrategia de De Loredo podría ser fundamental en este proceso, enfocándose en construir puentes y establecer un diálogo que permita mantener la relevancia de su sector en un panorama cambiante.

Por lo tanto, el movimiento de De Loredo no solo reordena la interna radical, sino que también plantea preguntas sobre el futuro del radicalismo en Argentina. En un contexto donde los ciudadanos esperan respuestas claras y efectivas a sus demandas, las decisiones que tomen los líderes del partido en los próximos meses serán cruciales para definir su destino en la política nacional.

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