¡Impactante! Desde la Segunda Guerra Mundial, más muertes que nacimientos en Argentina: descubre el alarmante 2023.
Al 1 de enero de 2026, la población de Francia alcanzó los 69,1 millones de personas, experimentando un crecimiento del 0,25% en comparación con el año anterior. Este aumento se debió exclusivamente al saldo migratorio, que sumó 176.000 personas, según datos del Insee, el organismo oficial de estadísticas del país.
Sin embargo, el saldo natural, que representa la diferencia entre los nacimientos y las muertes, mostró un panorama menos alentador, con un saldo negativo de -6.000 personas. Este fenómeno se explica por la combinación de un descenso en la natalidad y un incremento en la mortalidad.
“Lo sorprendente es hasta qué punto, en pocos años, el saldo natural ha disminuido por la rápida caída de los nacimientos”, afirmó Sylvie Le Minez, jefa de la unidad de estudios demográficos y sociales del Insee, durante una rueda de prensa.
En 2025, aproximadamente 645.000 bebés nacieron en Francia, lo que representa una disminución del 2,1% respecto al año anterior, y marca el menor número de nacimientos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, siendo este el cuarto año consecutivo de descenso. Comparado con 2010, la caída es aún más pronunciada: un 24% menos.
Paralelamente, el número de fallecimientos ascendió a 651.000, un aumento del 1,5% en relación a 2024, en gran parte debido a la epidemia de gripe invernal, como indicó el Insee. Esta cifra también refleja el envejecimiento de la población, ya que la generación del “baby boom” alcanza ahora edades de riesgo.
Históricamente, Francia ha tenido una demografía más robusta que la mayoría de los países europeos. Sin embargo, el envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad evidencian que tampoco es inmune a la crisis demográfica que afecta las finanzas públicas en todo el continente.
La preocupación sobre la natalidad no es nueva. En 2024, el presidente Emmanuel Macron, de centroderecha, abogó por un “rearme demográfico” que busque impulsar la natalidad, mediante mejoras en el permiso parental y estrategias para combatir la infertilidad. Para muchos demógrafos, las dificultades para tener hijos están ligadas a varios factores, como la búsqueda de un trabajo estable, el acceso a una vivienda adecuada y la incertidumbre generada por el cambio climático, así como la conciliación entre la vida profesional y familiar.
A pesar de estos retos, en 2023, Francia se posicionaba como el segundo país de la Unión Europea con el mayor índice de fecundidad, con 1,66 hijos por mujer, solo por detrás de Bulgaria (1,81), según datos de la oficina europea de estadística Eurostat. Sin embargo, el Insee fijó este índice en 1,56 hijos por mujer en 2025, confirmando la tendencia a la baja que se ha observado desde 2010, cuando se encontraba en 2,02, marcando su nivel más bajo desde el fin de la Primera Guerra Mundial.
La Oficina Nacional de Auditoría advirtió que el cambio demográfico que está ocurriendo probablemente llevará a que, en los próximos años, el gasto público vuelva a situarse en niveles máximos similares a los de la pandemia, erosionando al mismo tiempo la base impositiva.
“Dada la jubilación de las grandes generaciones nacidas en la década de 1960, es probable que las tensiones en el mercado laboral y los problemas de mano de obra aumenten rápidamente en los próximos años”, advirtió el economista Philippe Crevel, del grupo de estudios Cercle d’Epargne.
La situación demográfica de Francia es un llamado de atención tanto para sus ciudadanos como para otros países de la región. La tendencia señala no solo un desafío interno, sino también implicaciones más amplias para la estabilidad económica y social del país, y quizás una lección sobre la importancia de políticas que fomenten tanto la natalidad como una vida familiar equilibrada.
Te puede interesar: