¿Podrá Mauricio Macri cumplir su ambicioso plan para 2027? ¡Los secretos que nadie quiere que sepas!

El PRO, bajo el liderazgo de Mauricio Macri, ha decidido interrumpir el receso de verano con una campaña de movilización que se desplegará en todos los distritos del país, culminando en una cumbre nacional programada para marzo. Esta reactivación política busca dar forma a una opción presidencial para las elecciones nacionales de 2027, aunque Macri se mantiene firme en su negativa a ser candidato nuevamente.
Mauricio Macri hizo su reaparición el jueves a través de dos sesiones por Zoom con la mesa chica del partido y la llamada Mesa Federal. En este encuentro, tomó la decisión de desplazar la oficina ejecutiva del partido, nombrando al diputado Fernando de Andreis como nuevo responsable. De Andreis, quien ha sido un aliado cercano de Macri desde sus días en la presidencia, fue designado en octubre pasado como el representante más cercano en el Congreso.
Esta aparición de Macri, en un contexto global incierto —dejando su residencia de Cumelén y registrando pasos por lugares como la Banda Oriental y Bologna, Italia—, tiene como objetivo enraizar a sus leales en un movimiento que, según se analiza, podría transformar la dinámica electoral del país.
La separación personal de Macri ha despertado expectativas en algunos de sus seguidores más leales. Anteriormente, había manifestado que su familia sería un impedimento para su candidatura presidencial: “No puedo ser candidato porque mi mujer Juliana me echaría de la casa”. Sin embargo, un consejero cercano a él ha desestimado la posibilidad de un retorno político al afirmar que “la separación es condición necesaria, pero no suficiente”.
Una elección de tres tercios
El ensayo de proyección hacia 2027 sugiere que Macri está en la búsqueda de un outsider para representar a su fuerza política, refiriéndose a esta estrategia como una necesidad de ampliar el espectro electoral. Entre las premisas discutidas en su mesa chica, se destacan:
- La experiencia de las elecciones de 2025 demuestra que La Libertad Avanza (LLA) no está interesada en una alianza con el PRO que no implique una sumisión total al núcleo de poder de Javier Milei.
- Los políticos no alineados de las provincias necesitarán una fórmula presidencial en 2027 para respaldar sus candidaturas a legisladores nacionales.
- El PRO debe expandir su presencia territorialmente, considerando la posibilidad de formar una alianza similar a la que tuvo entre 2015 y 2025.
- Las elecciones de 2027 serán muy parecidas a las de 2023, donde el peronismo obtuvo el 36,78% del electorado, LLA el 29,29% y Cambiemos el 23,81%.
Este formato de confrontación por tercios coloca a cualquiera de las tres fuerzas en una posición competitiva para el balotaje.
Sin embargo, este movimiento de Macri no está exento de contradicciones. En las reuniones del jueves, estaba presente el diputado Cristian Ritondo, presidente del interbloque Fuerza del Cambio, que incluye al PRO y a un sector de la UCR. Este interbloque, que ha apoyado al oficialismo de Milei en varias ocasiones, cerró un acuerdo de forma urgente en diciembre pasado para respaldar el presupuesto y varios proyectos de reforma laboral y del código penal, a cambio de compromisos legislativos.
El oficialismo, no obstante, quebró este acuerdo al promover una integración de la Auditoría General de la Nación que excluyó al candidato del PRO, Jorge Triaca, uno de los asesores principales de Macri.
Política en estado gaseoso
La situación actual también refleja una relación peculiar entre los macristas y los larretistas. Algunos miembros del interbloque de Ritondo apoyan abiertamente el proyecto de Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad de Buenos Aires. Este fenómeno se evidencia en la superposición de electorados, pero se anticipa que esta convivencia no perdurará, a menos que haya alguna razón oculta o prefieran simular unidad ante la dificultad de expresar sus diferencias públicamente.
La política actual se encuentra en un estado gaseoso, donde los liderazgos son frágiles y no logran contener contradicciones internas. Esto ha llevado a un fenómeno de transfuguismo, donde aquellos elegidos para hacer oposición terminan aliándose con el oficialismo.
En las elecciones provinciales de 2025, la participación electoral promedio fue del 59,49%, el más bajo desde 1983, mientras que en las generales del 26 de octubre, la participación se situó en un 67,85% (datos del CICaD). Este contexto de desencanto y confusión en el electorado podría facilitar la estrategia de Milei, quien busca construir un movimiento político sólido en un panorama fragmentado.
Finalmente, el acuerdo entre el bloque de Ritondo y el oficialismo, que busca confrontar con el peronismo, refleja la intención del gobierno de polarizar la política en un año electoral, más allá del contenido de los proyectos que se presenten. La reforma laboral, por ejemplo, es vista como una repetición de estrategias pasadas, donde el foco no está en el contenido, sino en la confrontación política.
En resumen, la reaparición de Macri y su estrategia hacia 2027 resaltan las tensiones y contradicciones que marcan la política argentina actual, un escenario volátil donde los acuerdos son temporales y las lealtades dudosas.
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