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El senador nacional y exministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, ha aportado un nuevo capítulo al debate sobre el financiamiento educativo en Argentina. En una columna de opinión publicada en Infobae, el mercedino, referente de Unión por la Patria, defendió el modelo de educación pública, poniendo un énfasis especial en las escuelas técnicas. De Pedro denunció que las políticas de ajuste del gobierno nacional amenazan la movilidad social y el crecimiento estratégico del país.

El senador sostiene que la educación no es solo un derecho social, sino una «palanca estratégica» para la economía. A su juicio, la formación técnica está vinculada directamente con la creación de valor agregado y salarios más altos. Según él, sin una inversión sostenida en ciencia aplicada y tecnología, la industria nacional se debilitará, lo que resulta en una precarización del mercado laboral.

«Cuando el conocimiento se transforma en innovación, aparecen mejores empleos y más divisas para crecer con estabilidad», afirmó De Pedro, contrastando esta visión con el actual desfinanciamiento de los talleres y centros de formación profesional.

Un sistema universitario en crisis

De Pedro destacó que el sistema universitario argentino es uno de los acuerdos más profundos de la sociedad, citando las masivas movilizaciones en defensa de las casas de altos estudios ante lo que él denomina el «vaciamiento» de la gestión del presidente Javier Milei. Además, resaltó que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner se crearon 19 de las 61 universidades nacionales, asegurando la presencia estatal en todas las provincias.

En el contexto actual, mencionó el caso de Vaca Muerta, señalando que el sector energético necesitará triplicar la cantidad de profesionales en los próximos cinco años, una meta que considera inalcanzable sin un sistema universitario robusto.

Sin embargo, De Pedro no se limita a una visión nostálgica del pasado; propone una «actualización de época». La revolución tecnológica y la inteligencia artificial, según él, exigen una reformulación de los perfiles laborales y de los métodos de enseñanza. Para esto, planteó la necesidad de una nueva institucionalidad que articule de forma federal al Estado, las provincias, las universidades, las empresas y los sindicatos.

«La Argentina debe elegir un rumbo: fortalecer sus capacidades o resignarlas», enfatizó, subrayando que los países con mejor calidad de vida son aquellos que protegen su mano de obra calificada e invierten en ciencia y tecnología.

El llamado de De Pedro a la acción sugiere que el futuro del trabajo en Argentina está ligado a la educación técnica y universitaria, y que las decisiones actuales definirán la capacidad del país para enfrentar los retos del siglo XXI. En un momento en que la educación enfrenta desafíos significativos, su defensa se alinea con las necesidades del mercado laboral y las expectativas de una población que busca un futuro más prometedor.

La discusión sobre el financiamiento educativo no es solo una cuestión de presupuestos, sino una cuestión de visión nacional. La educación, como bien lo manifiesta De Pedro, puede ser el motor para el desarrollo social y económico del país, siempre que se reconozca y se invierta en su potencial transformador.

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