¡Descubre cómo Mark Zuckerberg podría perder BILLONES más si no sigue este consejo de Fortnite!

Cuando Mark Zuckerberg anunció que Facebook se renombraría como Meta, el innovador tecnológico dejó claro su enfoque en el futuro del sector: el metaverso. Sin embargo, hoy, tras haber dilapidado más de 60.000 millones de euros en su afán por construir este nuevo mundo virtual, Zuckerberg ha tenido que reorientar su estrategia, centrándose en las gafas inteligentes y otras prioridades. ¿La lección aprendida? Fortnite ha evolucionado en el espacio que él buscaba.

Epic Games, la desarrolladora detrás de Fortnite, ha transformado esta plataforma en un espacio que va más allá del juego, convirtiéndose en un lugar para experiencias, conciertos y eventos culturales. Esta visión contrasta con el cierre de Horizon Workrooms, programado para el 16 de febrero, lo que señala la reducción de la inversión de Meta en el metaverso. Mientras tanto, Fortnite continúa creciendo como un entorno virtual lleno de posibilidades.

El cierre de Horizon Workrooms responde a una necesidad lógica: las pérdidas acumuladas de más de 60.000 millones de euros han obligado a Zuckerberg a recortar gastos y aplicar un giro estratégico en su negocio. Adicionalmente, este cambio impacta a Reality Labs, la división de Meta enfocada en el metaverso, que no ha logrado cumplir con las expectativas. Ahora, las prioridades de la empresa vuelven a centrar su atención en la mensajería instantánea, las redes sociales, la inteligencia artificial y el hardware comercializable.

Meta caminó y Fortnite voló

Fortnite se ha posicionado como un verdadero metaverso sin necesidad de recurrir a la terminología de moda. Epic Games ha optado por crear mundos llenos de eventos masivos y referencias a la cultura pop, lo que ha permitido construir una comunidad vibrante. Desde 2023, la compañía reparte el 40% de los ingresos netos elegibles en función del compromiso, lo que ha facilitado la conversión de creadores en pequeñas y medianas empresas.

En 2025, Fortnite introdujo herramientas que permiten a los creadores vender ítems dentro del juego. Durante un tiempo, los desarrolladores llegaron a quedarse con el 100% de las ganancias en V-Bucks (la moneda del juego). No se trata de una simple economía simbólica; en 2024, Epic reportó más de 300 millones de euros en pagos a creadores, un dato que resalta la realidad económica del ecosistema, donde los ingresos son tangibles y no promesas futuras.

La comparación con Meta es contundente: mientras Zuckerberg intentó reinventar el futuro del metaverso y la realidad virtual a través de un cambio de marca radical, Epic Games ha logrado un éxito rotundo con un producto divertido y social que permite a los creadores monetizar su trabajo. Así, si el metaverso se fundamenta en la interacción entre usuarios, economía, eventos y comunidad, Fortnite lleva la delantera, mientras Meta se ve forzada a abandonar sus iniciativas en este campo.

Este cambio en la narrativa del metaverso puede tener profundas implicaciones para el futuro de la tecnología y la interacción social. La lección para Zuckerberg y Meta es clara: mientras los gigantes tecnológicos buscan construir mundos virtuales complejos, los usuarios pueden preferir experiencias más sencillas y accesibles que les permitan conectar, crear y, sobre todo, prosperar.

En conclusión, la historia de Meta y Fortnite destaca una verdad fundamental sobre la innovación: a veces, lo que se plantea como el futuro de la tecnología puede ser superado por plataformas que centran su visión en lo que realmente importa: la conexión humana y la creatividad.

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