¡El alarmante secreto detrás de los salarios en Argentina: crecen menos que la inflación! ¿Qué significa para tu bolsillo?

Los últimos informes del INDEC han puesto nuevamente en el centro del debate económico argentino un tema crucial: el poder adquisitivo de los salarios y su impacto en la actividad productiva. En un contexto de ajuste fiscal y de apertura económica impulsada por la gestión de Javier Milei, la industria manufacturera se erige como uno de los sectores más afectados, tanto en términos de producción como de empleo.

Según la reciente Encuesta de Tendencias de Negocios de la Industria Manufacturera, un alarmante 52% de los empresarios indicó que el principal obstáculo para aumentar la producción es la insuficiencia de la demanda interna. En cambio, la competencia de productos importados fue mencionada por apenas el 11%. Esta estadística revela que el problema no radica únicamente en los costos o en el comercio exterior, sino en la falta de consumo dentro del mercado interno.

Este diagnóstico empresarial encuentra respaldo en otro informe del INDEC: el Índice de Salarios. Los datos más recientes, correspondientes a noviembre de 2025, muestran que la evolución de los ingresos ha sido desigual y, en muchos casos, ha quedado rezagada frente a la inflación.

En términos interanuales (noviembre de 2025 versus noviembre de 2024), la inflación acumulada alcanzó el 31,4%. Durante ese mismo periodo, los salarios del sector público provincial lograron superar levemente este indicador, con un incremento real promedio del 1,6%. Sin embargo, los salarios del sector público nacional experimentaron una caída real del 7,7%, mientras que los trabajadores privados registrados también vieron una disminución del 1,7%.

Si se observa el acumulado entre enero y noviembre de 2025, la situación parece algo más alentadora: los salarios públicos —tanto nacionales como provinciales— crecieron un 4,4% por encima de la inflación, y los salarios de los trabajadores privados registrados aumentaron un 5,5%. No obstante, esta perspectiva de corto plazo se torna más sombría al ampliar el horizonte temporal.

El economista Nadin Argañaraz realizó una comparación entre noviembre de 2025 y noviembre de 2023, el último mes antes de la asunción de Javier Milei. En este análisis, los salarios privados registrados se situaron un 1,2% por debajo de la inflación, mientras que los salarios del sector público acumularon una caída real del 15,5%. Dentro de este último grupo, las diferencias son significativas: los empleados públicos nacionales perdieron alrededor del 34% de su poder adquisitivo, en tanto que los provinciales registraron una disminución del 7,8%.

“En febrero de 2024, el salario público, tanto nacional como provincial, sufrió una caída del 20% en términos reales respecto de noviembre de 2023”, explicó Argañaraz.

Posteriormente, mientras los salarios provinciales comenzaron a recuperarse parcialmente, el salario público nacional continuó deteriorándose, acumulando una merma cercana al 33%. En el caso de las provincias, la pérdida se ubica actualmente entre el 6% y el 7%.

Además, Argañaraz vinculó esta evolución con el gasto público: a nivel nacional, la masa salarial disminuyó no solo por la pérdida de poder adquisitivo, sino también por la reducción de aproximadamente 60.000 cargos en la administración pública y en empresas del Estado. En contraste, en las provincias, tras un fuerte ajuste en 2024, el gasto salarial mostró cierta recuperación durante 2025.

De cara a 2026, el escenario se presenta cargado de incertidumbre. “Es poco probable que los salarios tengan aumentos significativos, tanto a nivel nacional como provincial, debido al escaso margen fiscal que deja la recaudación”, advirtió Argañaraz.

La conclusión parece inevitable: con salarios reales debilitados y pocas oportunidades de recuperación a corto plazo, la demanda interna seguirá bajo presión. Mientras esta situación persista, la industria tendrá dificultades para revertir su caída, planteando un desafío central para el gobierno de Javier Milei, que enfrenta el dilema de mantener el ajuste sin profundizar el enfriamiento del consumo y la producción.

Informe de Guillermo López

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