¡Increíble! Takaichi arriesga su futuro político: ¿podrá recuperar la presidencia del PLD y salvar Japón? ¡No te lo pierdas!

Con la vista puesta en las elecciones generales de 2026 en Japón, la primera ministra Takaichi Sanae ha dejado claro que su futuro político está en juego. En una declaración contundente, afirmó que si su coalición no recupera la mayoría, presentará su dimisión inmediata.

Las elecciones a la Cámara de Representantes, programadas para el 8 de febrero de 2026, marcarán una prueba electoral significativa para Takaichi, quien asumió el cargo en octubre de 2024. Este año, se disputarán 465 escaños: 289 en circunscripciones uninominales y 176 por representación proporcional. Más de 1.200 candidatos se postulan, lo que convierte estas elecciones en un evento clave para el panorama político japonés.

La anterior contienda electoral se celebró bajo la administración del primer ministro Ishiba Shigeru, y en esta ocasión, Takaichi tiene la responsabilidad de guiar a la coalición gobernante, que incluye su partido, el Partido Liberal Democrático (PLD), y el Nippon Ishin no Kai (Partido de la Innovación de Japón). En el momento de la disolución de la Cámara Baja, el PLD contaba con 196 escaños y el Nippon Ishin no Kai con 34, sumando un total de 230 escaños, apenas tres menos que la mayoría absoluta, que se establece en 233 escaños.

Desafíos y objetivos de la nueva coalición

El contexto en el que se desarrollan estas elecciones es crucial. Takaichi ha expresado su intención de alcanzar la mayoría con la coalición, y su dimisión sería una consecuencia directa de no lograr este objetivo. Además de la mayoría simple, existen metas más ambiciosas: una mayoría estable de 243 escaños para presidir todas las comisiones permanentes, y una mayoría absolutamente estable de 261 escaños para mantener el control en la composición de las mismas. Aún más, la mayoría de dos tercios (310 escaños) es necesaria para aprobar reformas a la Constitución japonesa.

Los partidos principales, además del PLD y el Nippon Ishin no Kai, incluyen a la Alianza Reformista de Centro (ARC), surgida de la fusión del antiguo Partido Democrático Constitucional de Japón (PDCJ) y el Kōmeitō, que aspira a consolidarse como la fuerza política líder. Por su parte, el Partido Democrático para el Pueblo (PDP) y el Sanseitō intentarán incrementar su presencia en la Cámara Baja luego de sus logros en las elecciones a la Cámara de Consejeros en 2025.

El sistema electoral japonés, que combina las elecciones en circunscripciones uninominales y la representación proporcional, permite que un candidato pueda no ganar en su circunscripción, pero aun así acceder a un escaño en base al apoyo que reciba su partido a nivel nacional. Este formato puede influir significativamente en los resultados y en la composición del nuevo parlamento.

Los ciudadanos japoneses mayores de 18 años pueden votar en el municipio donde están registrados, y la votación se realiza de manera presencial en los centros electorales desde las 7:00 hasta las 20:00 el día de las elecciones. El recuento de votos comienza inmediatamente después del cierre de las urnas, lo que añade un elemento de inmediatez a la expectativa política.

Es importante destacar que algunos legisladores, como el ex primer ministro Suga Yoshihide y el exlíder del Partido Comunista Japonés, Shii Kazuo, han decidido no presentarse a la reelección, lo que abre espacios para nuevas voces y candidatos en esta contienda.

Así, a medida que se aproxima la fecha de las elecciones, las estrategias y discursos de los partidos se intensifican. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas no solo determinarán el rumbo del Japón contemporáneo, sino que también reflejarán las preocupaciones y prioridades de su población en un contexto global cada vez más desafiante.

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