¡Descubrí qué escándalo une a Elon Musk y el príncipe Andrés que podría cambiarlo todo!

La reciente difusión de los "Archivos Epstein" ha desmantelado las narrativas públicas de distanciamiento de figuras prominentes de la élite global respecto al delincuente sexual Jeffrey Epstein. Este monumental conjunto de documentos, que abarca tres millones de páginas, revela la profundidad y continuidad de las relaciones que Epstein mantenía con personalidades influyentes, contradiciendo las declaraciones previas que minimizaban dichas conexiones.

Según un análisis exhaustivo realizado por The New York Times, la evidencia presentada muestra intercambios afectuosos, visitas a su isla privada y transferencias millonarias que indican una complicidad mucho más cercana de lo que se había manifestado públicamente tras su arresto en 2009 y su muerte en 2019.

Entre los nombres que emergen en este contexto se encuentra el magnate tecnológico Elon Musk. En septiembre pasado, Musk afirmó en redes sociales haberse negado a visitar la isla de Epstein por principios. Sin embargo, un correo electrónico de noviembre de 2012 revela que preguntó: “¿Qué día/noche va a ser la fiesta más loca en tu isla?”. Ante esta revelación, Musk se defendió diciendo que había rechazado invitaciones y que sus escasos intercambios podrían ser malinterpretados.

Otro nombre mencionado es el del secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, quien el año pasado expresó su asco tras visitar la mansión de Epstein, afirmando que no volvería a verlo. Sin embargo, los archivos muestran que en 2012 coordinó una visita a la isla junto a su familia. Lutnick reiteró que pasó “cero tiempo con él”. Además, correos de 2013 evidencian una relación informal entre Epstein y Richard Branson, el empresario británico, quien comentó en un email: “¡Siempre y cuando traigas a tu harén!”. Un vocero de Branson aclaró que se refería a mujeres adultas que no asistieron a una reunión de negocios.

Los documentos también sacan a la luz conexiones en el ámbito inmobiliario y financiero que pretendían ser meramente comerciales. Por ejemplo, Andrew Farkas, un destacado donante de campañas y copropietario con Epstein de una marina en St. Thomas, intercambió correos denigrantes sobre mujeres tras la condena de Epstein en 2008. En una nota de 2018, Farkas le expresó: “Te quiero y te considero uno de mis mejores amigos” y se despidió con un “XOXO”. Fotografías publicadas por el Congreso de EE. UU. muestran a ambos caminando juntos en un entorno tropical, con Epstein posando su mano sobre el hombro de Farkas.

Los archivos también confirman cómo Epstein utilizó su red de contactos para impresionar y controlar a sus víctimas, facilitando conexiones entre sus amigos y mujeres jóvenes. Testimonios de 2007 ya indicaban que una víctima conoció en la isla a Sergey Brin, cofundador de Google, y a su entonces prometida. Los nuevos documentos detallan la relación de Epstein con Steve Tisch, propietario de los New York Giants, a quien Epstein presentaba como “un amigo nuevo pero con intereses obviamente compartidos”. En un intercambio, Tisch pregunta por una invitación nocturna: “¿Me esperan ‘problemas’?”, a lo que Epstein responde que, “si quiere”, podía sumar a una mujer rusa.

Finalmente, los archivos analizados por The New York Times revelan la relación entre Epstein y el billonario de capital privado Leon Black, quien lo benefició en la década de 2010. Aunque Black siempre defendió que su relación era estrictamente profesional, los documentos incluyen transferencias etiquetadas como “regalos” a una exmodelo vinculada a Epstein que superan los 600.000 dólares. Además, Epstein se refería a Black como “Mr. Big”, mostrando intentos de controlar a una exnovia del magnate. Esta evidencia, aunque no altera los crímenes de Epstein, sí expone la notable discrepancia entre las versiones públicas y las relaciones que persistieron durante años.

Entre las revelaciones más impactantes, se encuentra el caso del príncipe Andrés de Inglaterra, cuyo nombre aparece en los documentos junto a fotografías que lo muestran en situaciones comprometedoras con mujeres, aunque las fechas de estas imágenes aún no han sido confirmadas.

Por otro lado, Donald Trump también figura en los archivos, donde se encontraron más de 5.300 documentos que lo vinculan de diversas maneras con Epstein y sus delitos. Aunque la Casa Blanca ha desmentido estas conexiones, los documentos revelan su relación directa con múltiples actos criminales.

La difusión de estos archivos no solo afecta a los involucrados, sino que plantea serias preguntas sobre la complicidad y el silencio de figuras poderosas en torno a los crímenes de Epstein. La magnitud de la evidencia reunida pone en tela de juicio la integridad de aquellos que minimizaban sus vínculos con el pedófilo, y destaca la necesidad de una conversación más profunda sobre el poder, la corrupción y la justicia.

Te puede interesar:

Subir