¡Alerta! ¿Frigerio, Torres o Jorge Macri? La impactante batalla en el PRO que podría cambiarlo todo.

El análisis del estado actual del PRO (Propuesta Republicana) es, sin duda, un tema candente en la política argentina, especialmente al mirar hacia el futuro. Jorge Macri, actual jefe de Gobierno porteño, junto a los gobernadores Ignacio “Nacho” Torres de Chubut y Rogelio Frigerio de Entre Ríos, están en el centro de una discusión que podría redefinir el rumbo del partido. Un dirigente partidario, consultado por este medio, expresó su diagnóstico: el PRO se encuentra en una “etapa de transición”, donde es crucial redefinir objetivos a corto plazo.

Este dirigente subrayó que el PRO sigue siendo uno de los tres partidos nacionales en Argentina, con presencia en todos los distritos. Sin embargo, el próximo año, 2026, se presenta como un momento clave para establecer un plan claro de acción. La incertidumbre sobre el futuro político de Mauricio Macri, quien puede no estar dispuesto a liderar un nuevo proyecto, se suma a la necesidad de que los gobernadores asuman un papel protagónico. “Si Mauricio no tiene ganas o un proyecto político, es necesario redefinir cuál es el objetivo como partido nacional”, argumentó.

Las elecciones anticipadas de 2027 son una preocupación central. El dirigente agregó que es “una utopía pensar que el PRO va a tener un candidato propio”, en un contexto donde compete con opciones como La Libertad Avanza, que ha atraído parte del electorado que tradicionalmente votaba por el PRO. “Si Mauricio está medio en retirada, me parece que los gobernadores tienen que tomar la posta”, dijo, refiriéndose a un cambio de liderazgo que podría favorecer a Jorge Macri, Frigerio y Torres.

En este marco, Jorge Macri ya está trabajando en su reelección, planificando una ciudad de Buenos Aires centrada en la gestión. Entre sus proyectos para 2026 se destacan la finalización de la cárcel de Marcos Paz, la modernización de la autopista de Dellepiane, y la construcción de los túneles para la Línea F del subte. Estas obras podrían ser capitalizadas en 2027, crucial para su futuro político, dado que su éxito está ligado a la popularidad de Javier Milei, con quien mantiene una relación compleja.

Si Milei logra mantener su popularidad y controlar la inflación y el precio del dólar, esto podría influir en la carrera electoral, complicando las posibilidades del PRO. En este entorno, la senadora Patricia Bullrich ya se ha postulado como una competidora en esta lucha por el electorado.

Por otro lado, Ignacio Torres enfrenta una situación crítica en Chubut, donde los incendios forestales han generado preocupación. A pesar de la competencia que representa La Libertad Avanza, Torres es considerado un gobernador “dialoguista” y ha trabajado junto al ministro del Interior, Diego Santilli, quien supervisó recientemente las acciones de contingencia en Patagonia. “Celebro que el gobernador vaya a fondo en la búsqueda de estos criminales que destruyen áreas naturales”, comentó Santilli, enfatizando la necesidad de dar el ejemplo en situaciones de crisis.

En cuanto a las proyecciones para 2026 y 2027, Torres también sostuvo que la política argentina se ha vuelto “binaria”, caracterizándose por una polarización extrema en el electorado. “Hay una crisis de representación partidaria muy importante, donde se votan nombres propios”, reflexionó, sugiriendo que el futuro podría demandar frentes más amplios, que incluso incluyan sectores del peronismo.

Por su parte, Frigerio parece tener una relación más cercana con La Libertad Avanza y continúa su papel como aliado del Gobierno tanto a nivel provincial como nacional. Como se vio en las elecciones previas, ambos lograron un acuerdo para competir juntos en varias provincias. Se anticipa que este entendimiento facilitará el apoyo a iniciativas como la reforma laboral, aunque también ha generado preocupaciones sobre el impacto en la coparticipación de Entre Ríos, que podría perder más de $81.265 millones si avanza el proyecto.

El diputado Martín Yeza también se refirió a esta “transición” dentro del PRO, afirmando que no existe un líder perfecto, pero sí hay potencial para construir un equipo sólido. “El proceso de reconstrucción tiene que estar puesto al 2031”, concluyó, enfatizando la importancia de formar un partido fuerte y cohesionado.

Con todos estos elementos en juego, el futuro del PRO y su capacidad para mantenerse relevante en la política argentina se definirá en los próximos años, dependiendo de cómo manejen la situación tanto a nivel interno como en relación con el electorado. La pregunta que queda en el aire es si tendrán la capacidad de adaptarse o si se conformarán con un rol testimonial en el futuro político del país.

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