¡Atención autónomos! Podés cancelar tu ICO con un truco desconocido: ¿estás listo para perderlo todo?

Durante la pandemia y en los dos años posteriores, se concedieron más de 1,19 millones de préstamos avalados por el ICO. Sin embargo, la situación para muchos autónomos y pequeños negocios se ha tornado crítica, ya que más de 107.000 préstamos han registrado impagos. Esto ha dejado a miles de emprendedores lidiando con una presión financiera insostenible.

La buena noticia es que la Justicia ha comenzado a permitir que los autónomos con un ICO difícil de devolver cancelen total o parcialmente estos préstamos, al considerarlos deuda ordinaria exonerable bajo la Ley de la Segunda Oportunidad. Este cambio jurídico podría ser un alivio para aquellos que, en muchos casos, firmaron avales personales sin prever el impacto de una caída prolongada de sus ingresos.

Según la abogada especialista en Derecho Concursal, Marta Bergadà, “los préstamos ICO pueden exonerarse porque no se consideran créditos públicos protegidos”. Esta jurisprudencia reciente ha abierto la puerta a que los autónomos puedan liberarse de deudas que, hasta ahora, continuaban creciendo debido a intereses y reclamaciones bancarias. “No es una solución automática, pero sí un camino real para quienes no tienen capacidad económica para afrontar el préstamo”, añade Bergadà.

La interpretación de varios jueces ha llevado a la conclusión de que los créditos ICO son considerados como préstamos ordinarios, lo que significa que pueden incluirse en procedimientos de exoneración si se demuestra una insolvencia real y buena fe. Esto marca un cambio significativo, ya que muchos empresarios firmaron avales personales por el 100% del préstamo, trasladando así la carga financiera a su patrimonio personal. “La deuda ya no está en la empresa, sino en su patrimonio”, advierte Bergadà.

La exoneración total de un crédito ICO suele darse cuando el autónomo carece de patrimonio relevante y no tiene ingresos suficientes para establecer un plan de pagos razonable. “Si no hay capacidad de pago ni presente ni futura, el préstamo puede extinguirse íntegramente dentro del procedimiento”, sostiene Bergadà.

En otros casos, la cancelación puede ser parcial si el deudor mantiene cierta capacidad económica, lo que permite al juez establecer un plan de pagos a plazos antes de liberar el resto de la deuda. “Cuando existe un mínimo margen económico, el procedimiento busca que el deudor pague lo que razonablemente pueda antes de liberarse del resto”, explica.

Un aspecto crucial en estos procesos es el tipo de avales que se firmaron durante la pandemia. Muchos autónomos asumieron riesgos personales al garantizar los préstamos, lo que ha llevado a algunos tribunales a declarar abusivos ciertos avales firmados en condiciones de urgencia y falta de información. Esto añade una vía de defensa adicional para los afectados, ya que se están anulando avales cuando se comprueba que fueron firmados sin la información adecuada o en condiciones desequilibradas.

Las personas físicas, autónomos o empresarios que se encuentren en situación de insolvencia y hayan actuado de buena fe pueden acogerse a la Segunda Oportunidad por los créditos ICO. Es fundamental demostrar incapacidad real de pago y cumplir con los requisitos legales. Además, el momento en que se inicia el proceso es clave; actuar con anticipación puede ayudar a evitar que la deuda siga creciendo por intereses y reclamaciones judiciales.

“Cuanto antes se actúa, más margen existe para proteger el patrimonio personal y encauzar la solución”, concluye Marta Bergadà. Sin embargo, la Ley de la Segunda Oportunidad no es un trámite automático. Requiere una planificación económica y una estrategia jurídica, especialmente cuando se involucran avales personales y financiamiento avalado por el Estado. Un procedimiento bien planteado puede permitir al autónomo empezar de nuevo sin la carga de una deuda imposible de pagar.

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