¿Cae el dólar? ¡Descubre cómo esto afecta tus préstamos y por qué el BCRP está en alerta!

En los últimos años, el panorama económico en Argentina ha llevado a un renovado interés por la moneda local. Esto se ha hecho más evidente al observar la tendencia creciente de los ciudadanos a valorar el peso argentino, en un contexto donde el dólar ha sido tradicionalmente la moneda de referencia. Este cambio de mentalidad es crucial, especialmente si se compara con lo que ha ocurrido en otros países de la región, como Perú.
Según Paul Castillo, gerente general del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), la dolarización en su país ha disminuido drásticamente, pasando de un 80% en operaciones de crédito a solo un 23%. En el crédito a individuos, la dolarización se ubicó en un 6.2% en septiembre de 2025, comparado con un 26.5% en diciembre de 2010. Castillo enfatizó que “no hay dolarización prácticamente en el crédito a familias, que eso es lo que nos preocupaba más” durante un evento en la Universidad Científica del Sur.
En el segmento empresarial, la dolarización se mantuvo en 35.9% en el tercer trimestre del año, descendiendo desde un 55.9% hace quince años. Esta tendencia revela no solo un cambio en la preferencia por la moneda local, sino también la confianza en la estabilidad del sol peruano, que se ha logrado a través de políticas económicas serias y sostenibles.
La percepción de confianza hacia la moneda local no es exclusiva de Perú. En Argentina, el peso ha comenzado a ser visto como una alternativa viable al dólar, un cambio significativo dado que el país ha vivido crisis recurrentes de inflación y devaluación. El propio Castillo mencionó: “La inflación tiene que ser tan baja como en Estados Unidos, queremos convencer al peruano de que el sol es una moneda igualmente buena como el dólar”. Esto se traduce en un desafío constante para las autoridades monetarias argentinas, que buscan estabilizar la moneda en un entorno inflacionario.
Desafíos de la Inflación y el Crédito
La inflación es un factor determinante en la percepción de valor de la moneda. Castillo subrayó que, si Perú logra mantener una inflación baja, se podría esperar un precio del dólar “relativamente estable”. Sin embargo, en Argentina, donde la inflación ha sido errática y muchas veces alarmante, el camino hacia la estabilidad del peso es más complejo. La inflación en Perú se proyecta que será menor a la de Estados Unidos durante al menos 2026 y 2027, lo que alimenta la confianza de los inversionistas.
En cuanto al sector privado, se ha observado una pequeña recuperación en el crédito. Según el BCR, el financiamiento al sector privado creció un 4.5% en agosto y un 5% en septiembre de este año, lo que indica un cierta aceleración en comparación con los meses anteriores. Sin embargo, el crecimiento más notable se da en el segmento corporativo, donde la variación interanual fue del 9.7%, un indicativo de la recuperación de las inversiones.
Castillo destacó que “el crédito se ha venido recuperando” y que esto es un elemento fundamental para la reactivación económica. Este tipo de recuperación es clave para que el peso argentino gane terreno frente al dólar, ya que los créditos en pesos pueden incentivar el consumo y la inversión dentro del país.
En la actualidad, la dolarización del crédito en Argentina es una preocupación constante entre los economistas, quienes observan con atención los movimientos del mercado. La situación económica, marcada por la inflación y la falta de confianza en la moneda local, crea un ciclo difícil de romper. Sin embargo, el interés creciente por el peso, similar al fenómeno que ha ocurrido en Perú, podría señalar un punto de inflexión, donde los ciudadanos comienzan a ver en su moneda una alternativa viable.
En resumen, mientras que Perú ha logrado una notable disminución de la dolarización y un fortalecimiento de su moneda local, Argentina enfrenta el desafío de estabilizar el peso en un contexto de alta inflación. Las lecciones que se pueden aprender del caso peruano son valiosas y pueden servir como guía en el camino hacia una economía más robusta y confiable en el futuro.
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