¡Colombia en crisis! La OCDE exige eliminar subsidios y aumentar impuestos: ¿qué significa esto para tu bolsillo?

En un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), se destaca que Colombia debe llevar a cabo reformas significativas en su política fiscal y energética para cumplir con los compromisos ambientales que ha asumido para las próximas décadas. La Ocde advierte que, a pesar de contar con un impuesto al carbono —una excepción en América Latina—, su efectividad es prácticamente nula debido a un entramado de subsidios a los combustibles fósiles que distorsionan la política climática del país.

El documento recomienda desmontar estos subsidios y elevar los impuestos a la energía, sugiriendo que esta acción es crucial para corregir las distorsiones que actualmente frenan la transición climática. Según la Ocde, el actual esquema de subsidios y exenciones hace que la carga fiscal asociada a las emisiones sea negativa, una situación que no se observa en ningún otro país miembro de la Ocde.

El informe señala que los subsidios a los combustibles fósiles y las exenciones al impuesto al carbono terminan aniquilando su objetivo principal: desincentivar las emisiones de dióxido de carbono, uno de los principales causantes del calentamiento global. En este sentido, la tasa efectiva del impuesto se torna negativa, lo que indica que el sistema tributario, en vez de penalizar la contaminación, lo favorece.

La Ocde insta a Colombia a aumentar los impuestos ambientales sobre la energía y eliminar los incentivos fiscales perjudiciales si quiere alinear su política económica con sus metas climáticas. De no hacerse, los compromisos de reducción de emisiones corren el riesgo de ser solo tinta sobre papel.

Colombia se ha comprometido a reducir en un 51% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, comparado con un escenario sin medidas, y a alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Sin embargo, el informe destaca que la trayectoria actual está lejos de tal objetivo. Entre 2005 y 2020, las emisiones totales del país crecieron a una tasa promedio anual del 1,7%. Para cumplir la meta de 2030, este comportamiento debería revertirse drásticamente, pasando a una reducción anual del 5,4%.

El documento también menciona que la acción en sectores clave como el transporte, la agricultura y el uso del suelo debe acelerarse. En cuanto a la deforestación, la Ocde reconoce avances desde 2017, señalando que en 2023 se registró el nivel más bajo desde el año 2000. Aun así, advierte que la presión agrícola sigue siendo el principal motor de la pérdida de bosques y hábitats, y se requieren medidas más contundentes para consolidar esta tendencia.

El diagnóstico ambiental no se limita al clima; la Ocde identifica la contaminación del aire como uno de los mayores problemas de salud pública del país. Estima que en 2023 se causaron alrededor de 7.000 muertes prematuras evitables por esta cuestión, con un impacto económico equivalente al 2,9% del PIB. Aunque se reconocen ciertos avances regulatorios, el organismo insiste en la necesidad de reforzar la capacidad institucional y financiera para cumplir con los estándares internacionales.

Además, el acceso al agua potable y al saneamiento presenta rezagos persistentes. Solo el 74% de la población cuenta con agua potable y apenas el 18% tiene acceso a sistemas de alcantarillado gestionados de forma segura, cifras que han cambiado poco en la última década. Por otro lado, casi la mitad de los residuos sólidos termina en vertederos, muchos de ellos funcionando sin permisos o al borde de su capacidad.

Por último, la Ocde recuerda que Colombia alberga cerca del 10% de la biodiversidad mundial, pero advierte que dos tercios de sus ecosistemas están amenazados. Es un llamado urgente a la acción para garantizar un futuro sostenible y cumplir con los compromisos ambientales.

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