¡Crisis extrema en Cuba! ¿Cómo un desabastecimiento de combustible está colapsando hospitales y la electricidad?

La crisis de combustible en Cuba ha alcanzado un punto crítico, afectando gravemente el funcionamiento cotidiano del país. Desde esta semana, el transporte público urbano en La Habana se ha paralizado casi por completo. La página oficial de Transportación Habana TH anunció que, debido al “déficit de combustible”, no habrá servicios “hasta nuevo aviso” en “ninguna de las rutas disponibles” del sistema urbano. Esta situación se ha extendido también a rutas interprovinciales, donde se han reportado suspensiones y reducciones de frecuencias en varias provincias del oriente del país.
El impacto de la escasez de combustible no se limita al transporte. Los hospitales, como el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, están enfrentando serias limitaciones en sus recursos, reportando que se encuentran “prácticamente a cero”. Esto ha llevado a los directivos a considerar recortes en servicios no urgentes, priorizando únicamente las urgencias vitales. Un médico de la institución comparó la situación actual con la etapa más crítica de la pandemia, subrayando que “ahora no hay forma de saber cuánto se prolongará” esta crisis, lo que añade un nivel adicional de incertidumbre a un sistema de salud ya desgastado.
La crisis de combustible también ha exacerbado los problemas en la red eléctrica. La Empresa Eléctrica de la Isla de la Juventud ha comunicado un ajuste en los cortes de energía debido a la falta de combustible para la generación. Esto ha llevado a afectaciones cíclicas y a una ampliación de los horarios de corte en varios circuitos. En La Habana y otras regiones, el malestar ha crecido, con videos y mensajes en redes sociales mostrando cacerolazos en el barrio Fraternidad (Arroyo Naranjo) como una forma de protesta ante esta difícil situación.
Este contexto tenso se produce en medio de un aumento de la presión por parte de Washington sobre los suministros energéticos de la isla. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que su administración está en conversaciones “con las más altas esferas” del Gobierno cubano, expresando su optimismo de que “vamos a llegar a un acuerdo”, lo que añade una capa de complejidad a la crisis actual.
Por su parte, el Gobierno cubano ha reconocido la gravedad de la situación energética y ha anunciado medidas de emergencia. Sin embargo, hasta el momento no se ha detallado un cronograma para la normalización del transporte ni del suministro eléctrico, lo que deja a la población en un estado de incertidumbre.
La crisis no solo afecta a los servicios de transporte y salud, sino que también impacta la vida diaria de los cubanos. La falta de combustible ha llevado a una movilidad limitada, dificultando la capacidad de las personas para trasladarse, trabajar y acceder a servicios esenciales. En la actualidad, los cubanos se enfrentan a un panorama desolador, donde la escasez de recursos básicos como el combustible y la electricidad pone en jaque su cotidianeidad.
En este escenario, la población cubana enfrenta desafíos significativos que no solo amenazan su bienestar, sino que también reflejan la fragilidad del sistema en un contexto de tensiones políticas y económicas. La situación actual podría ser un indicativo de cambios más profundos en las dinámicas sociales y políticas de la isla si no se toman medidas efectivas y rápidas para abordar la crisis.
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