¡Descubre quiénes se quedan con $100 millones y quiénes pierden todo en el petróleo argentino!

Si Vaca Muerta fuera una persona haciendo su balance del año, podría decir que ha enfrentado tiempos de incertidumbre y cambios que le han enseñado a afrontar lo que viene: un escenario de bajos precios del petróleo y del gas, mayor competencia internacional y un objetivo central e ineludible: comenzar a exportar en escala.

El año 2025 se ha dividido en dos etapas bien diferenciadas: antes y después de las elecciones legislativas. Durante el primer cuatrimestre, la actividad en Vaca Muerta creció de forma notable y las inversiones fueron sólidas. Sin embargo, la cercanía de los comicios, que pusieron a prueba la gestión de Javier Milei, generó una pausa decisiva que impactó especialmente a las pymes del sector, que fueron las más afectadas por la contracción derivada de la incertidumbre política y económica.

Índice
  1. Los números de la producción
  2. Los que más invirtieron en Vaca Muerta
  3. El camino hacia la eficiencia

Los números de la producción

Argentina produce actualmente 859.500 barriles de petróleo por día, superando el último récord alcanzado en 1998, después de 27 años. Este crecimiento ha estado impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, que ha recibido inversiones, tecnología y un inusual consenso político que abarca desde Cristina Fernández de Kirchner hasta Milei.

En noviembre, la provincia de Neuquén, epicentro de Vaca Muerta, alcanzó una producción de 590.339 barriles por día (97% shale), lo que implica un salto interanual del 28%. En términos de gas, se produjeron 81,22 millones de metros cúbicos diarios (79% shale y 11% tight), aunque esto representó una baja interanual del 3%, atribuida a los límites de transporte.

Los que más invirtieron en Vaca Muerta

Entre las empresas que han apostado fuerte por Vaca Muerta, YPF se destaca como el gran ganador. La compañía ha decidido concentrar su crecimiento en esta formación, con su presidente y CEO, Horacio Marín, al frente. En 2025, YPF ha invertido u$s 4.500 millones y proyecta u$s 6.000 millones para 2026. Aunque se espera una caída en la producción convencional debido a áreas vendidas a través del Plan Andes, compensará este descenso con el shale en bloques clave como Loma Campana, en sociedad con Chevron, y La Amarga Chica, asociada con Vista de Miguel Galuccio.

Vista Oil, conocida por su CEO apodado "Mago" por su habilidad para revitalizar yacimientos, dio un golpe en el sector al adquirir La Amarga Chica por u$s 1.200 millones tras la salida de Petronas. Este bloque se ha convertido en el yacimiento con mayor producción del país. Su inversión más destacada fue en Bajada del Palo Oeste, donde colocó u$s 694 millones.

Pan American Energy (PAE), de la familia Bulgheroni, también ha mantenido una fuerte presencia en el sector convencional mientras acelera en Vaca Muerta. Según un informe de Aleph Energy, PAE invirtió aproximadamente u$s 1.400 millones, distribuidos en u$s 521 millones en Cerro Dragón y u$s 800 millones en diversas áreas shale como Lindero Atravesado y Aguada Pichana Oeste. Además, ha decidido explotar la roca D-129, un "mini Vaca Muerta" en Chubut.

Otras compañías que también han redoblado sus apuestas incluyen Pluspetrol con u$s 750 millones, Shell con u$s 629 millones, Pampa Energía con u$s 552 millones, Tecpetrol con u$s 490 millones y TotalEnergies con u$s 360 millones. Estas empresas tienen planes definidos, aunque esperan obras de transporte como el oleoducto Duplicar Norte o el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

El camino hacia la eficiencia

A pesar de que el año 2025 cerró con nuevos récords y confirmó a Vaca Muerta como la columna vertebral del sistema energético argentino, la dinámica interna de la cuenca ha mostrado desigualdades. El crecimiento del shale oil se ha concentrado en un grupo reducido de operadores, mientras que otros han quedado rezagados. Las compañías ligadas al gas, por su parte, no han podido beneficiarse del boom petrolero, enfrentando precios menos atractivos y limitaciones en exportaciones.

En este contexto, el gobierno nacional, junto al equipo económico de Toto Caputo y YPF, ha identificado que los costos operativos en Vaca Muerta siguen siendo altos, un 35% por encima de los de la cuenca Permian en EE.UU. Con un crudo proyectado alrededor de u$s 65 para 2026, se establece como prioridad la reducción de costos para asegurar la competitividad del sector.

El año que se cierra deja claro que, aunque Vaca Muerta continúa expandiéndose, lo hace sobre una base más concentrada y con exigencias crecientes de eficiencia. A medida que las petroleras buscan incrementar su producción, ya sea de crudo o de gas, enfrentarán el desafío de no perder oportunidades en un contexto de precios más bajos y competencia global intensificada. El 2026 se perfila como un año de consolidación, pero también de ajustes esenciales para la máxima eficiencia.

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