¡Descubrí cómo me engañaron todo este tiempo: la verdad detrás de su manipulación te dejará helado!

En las últimas décadas, Ricardo Darín se ha consolidado como el actor más respetado y representativo del cine argentino contemporáneo. Protagonista de la esperada serie de Netflix 'El eternauta' —un relato de ciencia ficción y aventuras sobre el apocalipsis— su rostro se ha vuelto inseparable de películas argentinas que han cosechado gran proyección internacional. Títulos emblemáticos como ‘El hijo de la novia’ (2001) y ‘El secreto de sus ojos’ (2009), ambos dirigidos por Juan José Campanella, así como ‘Relatos salvajes’ (2014), de Damián Szifron, y más recientemente ‘Argentina, 1985’ (2022), de Santiago Mitre, han sido reconocidos por la Academia de Hollywood con nominaciones en la categoría de Mejor película extranjera. Darín ha tenido roles decisivos en cada una de estas obras, contribuyendo con su talento interpretativo a que el cine argentino adquiera una dimensión más global.

A pesar de la exposición internacional que estas distinciones han traído consigo, Darín ha manifestado en varias ocasiones su incomodidad con el contexto de los premios de la industria estadounidense. A lo largo de su carrera, el actor ha evitado participar en eventos glamorosos, prefiriendo mantener cierta distancia de lo que considera un ambiente superficial y frívolo. Durante la nominación de ‘El hijo de la novia’, viajó a Hollywood, pero en las siguientes nominaciones de ‘El secreto de sus ojos’ y ‘Relatos salvajes’ optó por no asistir, prefiriendo seguir las ceremonias desde la comodidad de su hogar. En entrevistas ha explicado que la cultura de estos eventos le resulta ajena, ya que no se siente parte de esa "maquinaria".

Sin embargo, su relación con los premios cambió radicalmente con ‘Argentina, 1985’, un filme que aborda el histórico juicio a las juntas militares en Argentina, donde Darín interpreta al fiscal Julio César Strassera. En esta ocasión, el actor no solo participó como protagonista, sino que también estuvo involucrado en la producción, lo que le llevó a decidir acompañar al equipo y respaldar activamente la candidatura de la película. Su presencia en las actividades previas a la ceremonia, así como en la gala de los Oscar, fue interpretada como una señal de su compromiso con un proyecto que trata uno de los episodios más importantes de la historia argentina.

En una reciente entrevista en el programa 'Playroom', presentado por Migue Granados, Darín compartió una anécdota divertida que vivió durante una entrega de premios en Estados Unidos. Recordó haber coincidido con varias figuras del cine estadounidense y, aunque la experiencia fue en general cordial, hubo un momento curioso: “

Brad Pitt, en un premio anterior a los Globos de Oro, me estuvo boludeando. Estaba sentado en primera fila, era tarde y se ve que había escabiado un poco, y me estaba boludeando todo el tiempo y yo estuve lerdo

”, relató el actor entre risas. “Porque le tenía que haber dicho: ‘Ven, ven, sube’, y hubiese tenido la foto con Brad Pitt. Pero no lo hice. Sí, es muy simpático, todos son bastante simpáticos. Salvo uno”. Al ser preguntado por el conductor sobre quién se refería, Darín no dudó: “Ben Stiller”. Granados, sorprendido, recordó la amistad entre el actor estadounidense y el tenista argentino Diego ‘El Peque’ Schwartzman, a lo que Darín explicó el contexto del encuentro. “Por eso fui. Entré como un caballo. Fui y le dije: ‘Eh, la foto, que se la mandamos a Diego, que es amigo’. Y me dijo: ‘Sí, sí...’, y

saqué una foto y cuando la vi pensé: ‘Yo no le mando esto’, porque el chabón estaba con una cara de orto infernal

”.

Ricardo Darín, con su profundo compromiso artístico y su autenticidad, sigue siendo una figura emblemática que no solo representa lo mejor del cine argentino, sino que también plantea un interrogante sobre la relación de nuestros artistas con el reconocimiento internacional. Su historia es testimonio de que el verdadero valor de una obra trasciende más allá de los premios.

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