¡Descubrí por qué obligar a tu hijo a comer frutas podría causar más daño que la CocaCola!

Aceptar el propio cuerpo y, al mismo tiempo, mejorar los hábitos de vida son dos mandamientos sanitarios que, aunque complicados, son imprescindibles en la lucha contra la obesidad. Julio Basulto, dietista-nutricionista con consulta presencial y 'online', y profesor en la Universitat de Vic, sostiene que los problemas de salud relacionados con la obesidad son multifacéticos y no se limitan solo a una mala alimentación y la falta de ejercicio. Según él, la industria alimentaria, la desinformación y las cuestiones económicas son factores que impactan profundamente en este fenómeno, que afecta a millones en todo el mundo.

En su último libro, 'Todos gordos (con perdón)', publicado por Vergara, Basulto analiza cómo el mundo actual está diseñado para favorecer el aumento de peso, haciendo énfasis en la necesidad de una comprensión profunda de estos factores.

- El primer mandamiento para combatir la obesidad es que nadie opine sobre el cuerpo de nadie. ¿Por qué es tan importante?

- La razón principal es que los comentarios sobre el cuerpo, especialmente en menores de edad, pueden afectar seriamente su autoestima. Los jóvenes están expuestos constantemente a imágenes de cuerpos perfectos en redes sociales como Instagram, que no representan la realidad. Esto se convierte en un problema de salud pública, ya que, en ocasiones, los comentarios de un profesional de la salud pueden marcar a un niño para toda la vida.

En este contexto, Basulto cita estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que predice que para 2030, dos de cada tres europeos tendrán sobrepeso. Esta realidad nos plantea una pregunta urgente: ¿qué podemos hacer?

- La respuesta individual es limitada. Sin embargo, podemos dejar de comer peor y aumentar la cantidad de vegetales en nuestra dieta. Además, es crucial que los gobiernos implementen regulaciones más estrictas sobre la publicidad y el marketing desleal de la industria alimentaria. Es fundamental aprender a interpretar las etiquetas nutricionales; por ejemplo, cualquier alimento que contenga más de un 10% de azúcar en sólidos o más de un 5% en líquidos es considerado malsano.

- ¿Por qué dice que no hay que hacer dieta y que adelgazar engorda?

- Hacer dieta significa restringir la alimentación de manera consciente durante un tiempo, lo que a menudo resulta en un regreso a los hábitos iniciales. Esto puede llevar a una deseducación alimentaria. Es importante entender que, aunque la báscula pueda mostrar un descenso de peso, esto no siempre implica una pérdida de grasa; a menudo se pierde masa muscular, lo que asegura el temido efecto rebote, a menos que se realice un ejercicio adecuado.

El tema se vuelve aún más complejo cuando se relaciona la salud con la capacidad económica. Basulto menciona un dato alarmante: la obesidad infantil afecta al 24% de los niños cuyos padres tienen estudios primarios, frente al 12.4% de aquellos con progenitores con estudios superiores. Sin embargo, Basulto aclara que culpar a los padres por la obesidad de sus hijos no es del todo correcto; muchos de ellos carecen de conocimientos nutricionales básicos y han sido manipulados por la industria alimentaria, que les hace creer en mitos como que el azúcar es beneficioso para el cerebro.

"Obligar a un menor a comer algo genera resistencia, más riesgos de trastornos alimentarios y aversiones dietéticas que pueden durar de por vida."

El 85% de los padres, según el autor, obliga a sus hijos a comer, una práctica que considera errónea y que también se reproduce en los comedores escolares. Basulto enfatiza que es preferible permitir que un niño decida lo que quiere, y no obligarlo a consumir alimentos que no le gustan, ya que esto puede generar aversiones duraderas.

- Si mi hijo no come verduras, ¿no le puedo poner unas judías verdes en su plato y decirle, con cariño, que se las coma?

- No es recomendable. El pediatra Carlos González tiene una teoría sobre la "hucha de la autoridad", donde sugiere que debemos ser cuidadosos con cómo usamos nuestra autoridad parental. La clave es ofrecer alternativas saludables sin imponerlas.

"Lo importante no es que tu hijo coma verdura o fruta, sino que no ingiera productos malsanos."

En lugar de obligar a comer, Basulto sugiere un control encubierto de la ingesta: tener alimentos saludables en casa sin hacer de esto un conflicto. El enfoque debe estar en evitar productos malsanos, ya que los niños suelen recibir suficientes nutrientes a través de una dieta variada.

Finalmente, al hablar de la influencia de los 'influencers', Basulto aconseja a los padres que solo tengan alimentos saludables en casa, predicar con el ejemplo y fomentar el pensamiento crítico. La paciencia y el amor incondicional son esenciales para ayudar a los hijos a desarrollar hábitos alimentarios saludables.

Más que una lucha contra la obesidad, este enfoque se presenta como una invitación a repensar nuestra relación con la alimentación, tanto en lo individual como en lo colectivo.

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