¡Descubrimos 7 efectos ocultos de medicamentos que podrían arruinar tu salud! ¿Te los estás tomando?

Diana Laura García Martín, originaria de Santa Clara, Cuba (1972), es una farmacéutica con más de tres décadas de experiencia en el campo. Se graduó en 1995 de la Universidad Central de Las Villas en Ciencias Farmacéuticas y homologó su título en España en 1999. Desde entonces, ha sido reconocida en varias ocasiones por su compromiso profesional, incluyendo los premios del Foro de Atención Farmacéutica en Farmacia Comunitaria, donde recibió galardones en 2022 y 2024, así como el primer accésit en 2023 y 2025. Su trabajo abarca tanto la atención farmacéutica como la investigación, destacándose en la detección de reacciones adversas a medicamentos e interacciones farmacológicas.

Durante una entrevista, Diana explicó un concepto fundamental en su campo: el Diagnóstico Lastre Generado por Medicamentos (DLGM). Este diagnóstico sucede cuando los efectos negativos de un medicamento no son fácilmente identificables y son malinterpretados como una nueva enfermedad o una agravación de una patología existente. "El problema es que estos efectos no siempre aparecen de inmediato y pueden imitar síntomas de enfermedades comunes", aclara, lo que dificulta su correcta identificación por parte de los médicos.

Este fenómeno puede llevar a una creciente polimedicación, es decir, a que los pacientes terminen tomando más fármacos de los necesarios. Diana señala que en España, es común que casi cada consulta médica resulte en la prescripción de al menos un medicamento. "Cuando se prescribe un nuevo fármaco para tratar síntomas de una reacción adversa no identificada, esto puede desencadenar una cadena de prescripciones innecesarias", explica. Este ciclo no solo incrementa el riesgo de complicaciones para los pacientes, sino que también hace más complejo su manejo clínico.

La labor de los farmacéuticos es crucial en la identificación de pacientes en riesgo de DLGM. Según García, su equipo implementa estrategias para prevenir complicaciones y detectar estos casos a tiempo. "Las luces rojas a las que debemos prestar atención incluyen síntomas persistentes en pacientes polimedicados, que no mejoran con el tratamiento prescrito", indica. En tales situaciones, el farmacéutico puede llevar a cabo un estudio completo de la farmacoterapia y, si es necesario, derivar al médico.

En cuanto a la relación entre farmacéuticos y médicos, Diana propone que la colaboración debe ser la norma. "Es fundamental mejorar la comunicación entre ambos profesionales, definir protocolos de interacción y compartir la historia clínica del paciente, lo que permite un uso racional de los medicamentos", sostiene. Esta mejora no solo facilitaría un diagnóstico más certero, sino que también contribuiría a la seguridad del paciente.

Un dato importante que destaca es el impacto económico que puede tener una correcta identificación de reacciones adversas. Aunque su investigación se centra en prevenir diagnósticos erróneos, los datos preliminares apuntan a que evitar estos errores puede reducir significativamente los tratamientos innecesarios y, por ende, los costos tanto para los pacientes como para el sistema sanitario. "Esto se traduce en un ahorro relevante y una mejora en la calidad de vida del enfermo", concluye.

La formación de los farmacéuticos en España parece suficiente para abordar estos problemas, aunque Diana subraya que la actualización continua es esencial. Gracias a programas como el de recertificación impulsado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la oferta de formación continuada, los profesionales tienen acceso a recursos que les permiten estar al día en sus conocimientos.

Al abordar el tema de la distribución de medicamentos, Diana plantea otro desafío. "Hay muchos medicamentos que terminan en puntos de recogida sin ser utilizados, mientras que en otros países hay escasez. Necesitamos mecanismos internacionales seguros que permitan redistribuir medicamentos a quienes realmente los necesitan", enfatiza. Esto evidencia una realidad compleja que no se resuelve solo con la buena voluntad individual, sino con una infraestructura que garantice la seguridad del consumidor final.

La conversación concluye con un llamado a la acción en torno a la colaboración y la comunicación en el ámbito sanitario. "El futuro de la atención farmacéutica depende de nuestra capacidad para trabajar juntos y aprender de los errores, sin culpabilizar", afirma Diana, dejando clara su visión de un sistema de salud más eficiente y humano.

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