¿El día que Kirchnerismo y Alberto Fernández estuvieron a un paso del ABISMO? ¡Te sorprenderá lo que se reveló!

El escenario político argentino ha estado marcado por tensiones constantes, especialmente dentro del Frente de Todos. El presidente Alberto Fernández, a pesar de los altibajos, jamás contempló una ruptura definitiva con el kirchnerismo. Su compromiso con la unidad del frente que lo llevó a la Casa Rosada fue inquebrantable, incluso en los momentos más turbulentos. Sin embargo, entre el 1° y el 4 de julio de 2022, se vivió un momento crítico que casi desata una fractura irreversible entre Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

En esos días, Martín Guzmán, entonces ministro de Economía, presentó un ultimátum a Fernández. Guzmán exigía implementar cambios drásticos en la política de subsidios a la energía, una medida necesaria para reducir el gasto público en tarifas de luz, gas y agua, o en su defecto, renunciar. El presidente, reconociendo la urgencia y la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI), se alineó con Guzmán y prometió anunciar el inicio de la eliminación de subsidios el 4 de julio. Este episodio fue recordado por Fernández años después en el podcast “No hay plata”, donde reflexionó sobre los desafíos de su mandato y la convivencia con su compañera de fórmula.

Sin embargo, la confianza entre Guzmán y el presidente ya estaba deteriorada. El ministro tenía razones para dudar de la palabra presidencial; el 7 de mayo de 2021, su intento de avanzar en la reducción de subsidios se había encontrado con la resistencia del entonces subsecretario de Energía, Federico Basualdo. Guzmán había propuesto una “segmentación” tarifaria, que diferenciaba entre usuarios con subsidios totales, parciales y sin subsidios, un esquema negociado con el FMI y aprobado el 25 de marzo de 2022. No obstante, el kirchnerismo se negó a respaldarlo. La resistencia política no fue el único obstáculo; Basualdo ignoraba las órdenes de Guzmán, siguiendo las directrices de la vicepresidenta, quien consideraba que no era el momento adecuado para tocar tarifas.

La relación entre Guzmán y el núcleo duro del kirchnerismo se había vuelto insostenible. El ministro había negociado y logrado la aprobación del acuerdo con el FMI, mientras que Máximo Kirchner, diputado y figura clave del kirchnerismo, impulsaba una estrategia opuesta, buscando un acuerdo de más de veinte años y llevando a juicio a los responsables del préstamo de 54 mil millones de dólares otorgado durante el gobierno de Mauricio Macri. Esta diferencia de enfoques contribuyó a deteriorar las relaciones dentro del gobierno.

A pesar de que el acuerdo con el FMI fue aprobado en marzo, la reducción de subsidios era crítica para el período de mayo a diciembre de 2022. Al llegar julio, el plan seguía ausente. Ante este estancamiento, Guzmán lanzó su ultimátum. Fernández coincidió en la necesidad de actuar y prometió que habría un nuevo ministro de Energía, elegido para avanzar con la política tarifaria: Aníbal Fernández, ministro de Seguridad, un dirigente influyente en el gabinete. Pero el único desacuerdo entre Guzmán y Aníbal Fernández radicaba en la jerarquía: Guzmán deseaba que Aníbal asumiera un puesto secundario, algo que este último rechazó.

La tensión política se intensificó. Guzmán, temeroso de las repercusiones, redactó un documento explosivo esa misma noche. A la mañana siguiente, el 2 de julio, escuchó el discurso de Cristina Kirchner en Ensenada, donde cuestionaba al gabinete, el acuerdo con el FMI y la política tarifaria. Guzmán interpretó sus palabras como una desautorización definitiva. Sin esperar al lunes, publicó su renuncia en redes sociales y trató de comunicarse con Fernández, sin éxito.

El presidente se enteró de la renuncia de Guzmán como el resto del país, a través de los medios. Aníbal Fernández nunca llegó a ser ministro de Energía, y la política tarifaria no experimentó cambios inmediatos. El esquema que Guzmán había diseñado fue más tarde implementado por Sergio Massa, sin la resistencia del kirchnerismo, pero con las mismas condiciones que habían llevado a la crisis. Aquellos cuatro días de julio de 2022 marcaron de manera irreversible el inicio del fin del experimento político del Frente de Todos.

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